Ángel Escribano, el hijo de un tornero fresador que montó un grupo industrial para Defensa

d. casas REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Abraldes

Fue nombrado nuevo presidente de Indra, tras la confirmación de Marc Murtra al frente de Telefónica

20 ene 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La gran operación corporativa entre Telefónica e Indra se consuma después de que el Gobierno liderase, hace tres años, la entrada en el accionariado de la empresa global de consultoría y tecnología y más recientemente en el consejo de la multinacional de telecomunicaciones. Se aseguraba así tanto el control de sectores clave como del poder corporativo en ambas compañías estratégicas. Confirmado Marc Murtra al frente de Telefónica, solo restaba replicar el trámite en Indra, cuyo consejo de administración designaba la tarde de este domingo a Ángel Escribano como su próximo presidente. No hubo sorpresas. Se trata del segundo accionista de referencia, con el 14,3 % de participación; algo más de la mitad del peso estatal (28 %) en el accionariado de la consultora. Juntos suman el 42,3 % de la cartera de Indra.

La escalada del grupo industrial Escribano Mechanical & Engineering Investments SL (EM&E) en Indra ha ido pareja a la del Gobierno. Sus movimientos aparentan calculados. Y ahora, para que los planes del Ejecutivo de que Telefónica tome el control de una parte de la tecnológica, nada mejor que colocar al frente de Indra a Ángel Escribano.

Le debe mucho, casi todo, al actual Gobierno. Es cierto que tras la guerra de Ucrania, la realidad geopolítica global está empujando a todos los países a reforzarse en el área de la defensa y EM&E ha aprovechado como nadie el tirón. No solo participa en los programas militares españoles, sino también de ámbito europeo. La compañía de este madrileño de 50 años sin formación universitaria, pero al que se le atribuyen habilidades negociadoras sobre todo por su capacidad para anticiparse a las necesidades del mercado, está entre las grandes beneficiadas. En tan solo un año, los Escribano (su hermano Javier ejerce de consejero delegado), a través de EM&E, han cerrado el 2024 con una facturación que supera los 300 millones de euros (un 61 % más que un año antes) y han duplicado la plantilla hasta los 1.300 empleados, lo que la convierte en un proyecto que ha pasado de ser un negocio familiar a consolidarse como un actor clave en la industria de la defensa.

El conglomerado de los dos hermanos tuvo su origen en 1989, cuando Ángel Escribano padre, tornero fresador de profesión, capitalizó todo el dinero del paro tras quedase sin empleo, para invertirlo en un garaje donde montó un taller de mecanizados en la localidad madrileña de Coslada. Una década más tarde, en el 2010, Ángel y Javier iniciaron la gran transformación apostando por el sector de la defensa e industrializaron todos los procesos productivos —ya en unas naves en Alcalá de Henares— hasta convertirse en un fabricante integral de referencia en sistemas de ingeniería avanzada. Los contratos en España están asegurados, ahora buscan fortalecer su influencia con la apertura de una oficina en Bruselas.