
Sanidade aplica un plan para destensionar la gestión de las incapacidades
01 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Galicia carga a cuestas con una radiografía muy particular sobre las bajas laborales, las incapacidades temporales por contingencias comunes, que generan un impacto significativo en las finanzas públicas, en los costes de las empresas, y en la sobrecarga de los servicios sanitarios, sin perder de vista, claro, que también denotan un problema de salud laboral de las personas. Y aunque la Xunta pone por delante que los datos de incidencia de incapacidad temporal «están por debajo de la media nacional», lo cierto es que la duración media de las bajas no para de incrementarse. Hasta 75,89 días por cada incapacidad temporal en el 2024, lo que supone 33 más en comparación con los 42,82 días de la media española, lo que ha llevado a la Consellería de Sanidade a poner en marcha un plan para enfrentar esta realidad desde diferentes ópticas y con la premisa de no estigmatizar a nadie ni buscar culpables.
El control de las incapacidades temporales fue la materia de debate del café de redacción organizado esta semana por La Voz de Galicia y en el que participaron Natalia Lobato, secretaria xeral técnica de la Consellería de Sanidade; Jaime Luis López Vázquez, presidente de la Cámara de Comercio de Lugo y secretario xeral de la Confederación de Empresarios de Lugo; Coro Sánchez, jefa de servicio del centro de salud Virxe da Peregrina de Pontevedra; y Juancho Armental, director del grupo Arestora, especializado en la consultoría y selección de recursos humanos.
Aumento de los costes
El plan de revisión y control de las incapacidades temporales (IT), puesto en marcha por Sanidade desde el pasado verano, es la herramienta que le sirvió a Natalia Lobato para incidir en la casuística particular que hay en Galicia con la duración de las bajas. En el 2023 —explicó— el tiempo medio de una IT era de 69 días; y en el 2024, con los datos acumulados hasta agosto, avanzó hasta los 75, es decir, seis días más de duración, lo que supone que «los costes por cada una se han disparado», señaló.
«Es un coste inasumible para las empresas», replicó desde la patronal Jaime Luis López, y no solo por el impacto meramente económico, sino porque «hay problemas para encontrar personal» de reemplazo que se encargue de cubrir esos puestos afectados por las bajas, lo que obliga muchas veces o bien a acortar el volumen de negocio o bien a sobrecargar de tareas al personal que sigue en activo.
También sacó a colación el presidente de la Cámara de Comercio de Lugo los resultados de la inspección de los casos de 20.254 pacientes llevada a cabo por Sanidade entre junio y diciembre pasado en tres áreas sanitarias, que dio como resultado que en el 67,5 % de ellos —a saber, 13.684 personas— la IT no estaba justificada. «No debemos estigmatizar —matizó López—, pero estos datos generan una indefensión en los empresarios».
Otros representantes de la mesa pusieron más matices a las palabras del representante de los empresarios. «Es importe que el control institucional de estas incapacidades temporales no deshumanice el problema de fondo», remarcó Coro Sánchez, jefa de servicio en un centro de salud de Pontevedra. «Es cierto que para los empresarios son insoportables tantas bajas», razonó a su vez Juancho Armental, pero insistió en que el sistema de gestión «está tensionado y comprometido» y en que la respuesta a dar tiene que «velar por todos, también por los trabajadores». Es más, apuntó que el objetivo principal de la mejora del control de las bajas «no es mejorar la productividad de las empresas, sino la salud laboral».
Mejora en el control
En este sentido, Natalia Lobato puso de relieve que las medidas de mejora del proceso de gestión y control de las IT llevadas a cabo por Sanidade parten de dos premisas: de un lado, entender la incapacidad «como un acto médico, como una prescripción que es» y, del otro, tener claro que la finalidad es «restablecer la salud del trabajador».
Las medidas implantadas van encaminadas a que los médicos se dediquen únicamente al acto médico, y no tengan que realizar labor administrativa «teniendo que codificar una ocupación en un determinado sitio, que eso no es lo óptimo», resaltó Lobato.
Y no solo los médicos de cabecera podrán dar las bajas, porque también se ha abierto la posibilidad, ya aplicada en Lugo, de que, cuando se produce un ingreso por una intervención quirúrgica programada, la IT la puede emitir el médico de admisión sin necesidad de ir al centro de salud.
A Coruña se añade a las otras tres áreas sanitarias que serán objeto de las inspecciones
El programa extraordinario de control de las incapacidades temporales, realizado por Sanidade entre algo mas de 20.000 pacientes y que hizo aflorar 13.600 bajas laborales que no tenían justificación, se llevó a cabo solo en tres de las siete áreas sanitarias: las de Ferrol, Lugo y Santiago. A estas se añade ahora el área de A Coruña y Cee, con el propósito de «ir ampliando a todas las demás». No obstante, se trabajará una a una, debido a que la unidad que realiza estas inspecciones extraordinarias la conforman «inspectores y subinspectores voluntarios», matizó Natalia Lobato, que no pueden operar en toda Galicia al mismo tiempo.
El método de trabajo en cada área consiste en «destensionar» el sistema, revisando los casos de baja y agilizando pruebas diagnósticas por las que muchas veces los pacientes están a la espera, e incorporando también al sistema público las pruebas que se haya podido realizar en las mutuas. Solo en el 2024, fueron 10.000 pruebas en las tres áreas objeto de inspección.
Las casuísticas
Otro aspecto a aclarar es conocer los causas de que en Galicia haya una especial incidencia de las incapacidades temporales, sobre todo en lo tocante a su larga duración. «No conseguimos saberlo del todo», manifestó Coro Sánchez, dejando claro que son múltiples los factores que influyen. En todo caso, sí matizó que, al menos en su experiencia como jefa de servicio del centro de salud en Pontevedra, la mayor parte de las bajas tienen que ver con lumbalgias y «trastornos psiquiátricos pequeños, más bien de carácter emocional».
Apuntó, además, que los médicos de familia «se encuentran en medio de esta batalla, muy cerca del paciente». Y a partir de ahí, llega la burocracia: se elabora una hipótesis diagnóstica, se facilita la baja, se pasa al programa de gestión de IT... «y cuando conseguimos encuadrar la categoría por la que el paciente ha sido contratado, ya han transcurrido varios días». Habría que minimizar el campo informático de los partes, recomienda.
Por su parte, Juancho Armental, de Arestora, recalca que para atajar el problema del absentismo hay que tener claro «que no hay culpables, pero a la vez todos tenemos parte de culpa». Solo así se puede destensionar el sistema, porque muchas veces «quien está de baja, está esperando una prueba que no le han realizado», esgrime.