La carga oculta en los sufijos

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Simpatizantes de Podemos en una reciente manifestación en Madrid
Simpatizantes de Podemos en una reciente manifestación en Madrid BENITO ORDOÑEZ

La elección de un afijo para crear una nueva palabra puede traer connotaciones no deseables

16 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos meses la política española ha sufrido una rápida transformación que ha dibujado un panorama hasta ahora inédito en el último período democrático. Un cambio que, por poco que interese la actualidad política, es inevitable haber percibido, puesto que ha sido noticia día sí y día también desde las penúltimas elecciones generales, las que tuvieron lugar el último 20 de diciembre.

Resumiendo mucho, ese día ocurrió algo que se veía venir ya desde las últimas elecciones al Parlamento Europeo, de mayo del 2014, y municipales, del mismo mes del año siguiente: la irrupción de nuevas fuerzas políticas en las instituciones, que obtenían en ellas una representatividad con un cierto poder decisivo. Podemos y Ciudadanos, junto a las llamadas mareas, entraban en Parlamentos y consistorios con suficiente ímpetu como para poner patas arriba el bipartidismo alternante que había dominado desde los tiempos de la transición. En este período democrático que está a punto de cumplir 40 años, la responsabilidad de gobernar se la habían repartido un partido de tendencia más bien conservadora (la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez, primero, y el Partido Popular cuando este desapareció) y otro más progresista, el Partido Socialista Obrero Español.

¿POPULARES O PEPEROS?

No vinimos aquí a tratar de política, sino de lingüística. Todo lo anterior nos sirve de base para reflexionar sobre las necesidades comunicativas al hablar acerca de los partidos políticos, en especial a la de hacerlo con cierta variación y evitar la monotonía de repetir una y otra vez la misma expresión. Así, para referirnos esencialmente a lo mismo escribimos Partido Popular unas veces, miembros del PP otras o el adjetivo populares también, además de referirnos a ellos como el centro derecha o los conservadores. Del mismo modo, hablamos de los militantes del Partido Socialista Obrero Español, del PSOE, los socialistas o socialdemócratas (es decir, con un adjetivo), la izquierda o los progresistas, también en todos los casos con un único referente. Denominaciones todas estas que a nadie plantean la menor incomodidad connotativa y que significaban con cierta precisión lo que queremos decir.

Si alguien quiere sugerir sentidos secundarios con intención peyorativa -cosa que en los periódicos más imparciales solo se permite en los artículos de opinión, pero nunca en la información general-, debe recurrir a otras palabras que dejan poco lugar a las dudas, como peperos o la derechona, en un caso, o sociatas o izquierdosos en el otro, por poner algún ejemplo. Son términos con matices connotativos marcados, entre despectivos y burlones.

Las necesidades de variación se multiplican con la llegada de Podemos y Ciudadanos, que de entrada empiezan por ponerlo difícil con sus nombres alejados de los tradicionales, que comenzaban por palabras como partido o coalición e incluían algún dato destacable. Los primeros optaron por un verbo, mientras que los segundos prefieren un adjetivo, algo que probablemente obedece a estrategias de márketing que buscan la conexión emocional con la ciudadanía, pero este es otro tema. Que el nombre propio sea un adjetivo limita la posibilidad de aplicar a los miembros de Ciudadanos otro que mantenga la misma referencia, algo paralelo a Partido Popular-populares. Podríamos crear, y no cabría objeción alguna a esta derivación mediante sufijo, ciudadanista, pero lo cierto es que aún no lo hemos visto nunca. ¿Y cuál será la opción para buscar esas connotaciones despectivas? Por ahora, solo hemos visto alguna referencia a ellos como los pijos, algo que cuando menos podemos considerar poco imaginativo.

 NO ES INDIFERENTE

A partir de Podemos se han originado dos adjetivos: podemita y podemista. Pero ¿pueden usarse con exactamente la misma neutralidad? Esa parecía la intención del periodista en algunos de los usos de podemita que hemos leído, pero, pese a su intención, el redactor no logra con esta opción evitar cierta carga connotativa. Podemista, que sería, sin embargo, una opción preferible, no parece que haya cuajado, al menos por ahora.

¿Y qué diferencia hay entre el sufijo -ita y el sufijo -ista? El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) da dos acepciones del segundo: según la primera, sirve para formar adjetivos que «suelen significar ‘partidario de’ o ‘inclinado a’ lo que expresa la misma raíz con el sufijo -ismo». Y pone tres ejemplos: comunista, europeísta, optimista. La segunda reza que «forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio». Si estas definiciones son correctas, -ista es la opción preferible en su primera acepción para designar a los partidarios de Podemos (como el ejemplo comunista) y por sí mismo no implicaría ninguna connotación.

De -ita -en la primera entrada del DRAE, la segunda recoge un sufijo homónimo que no viene al caso-, la Academia dice que forma «adjetivos gentilicios y otros que expresan pertenencia» y cita los ejemplos vietnamita, moscovita, jesuita, carmelita. Pero lo cierto es que en esta segunda acepción, la de ‘pertenencia’, solo se añade a antropónimos (nombres de personas, como los dos últimos ejemplos, procedentes de Jesús y Carmelo) y sugiere «más bien una relación religiosa», según el artículo de Álex Grijelmo que reseñamos en Saber más. Por eso, aplicado a los miembros o a los partidarios de Podemos se carga de connotaciones peyorativas que nos impiden emplear podemita en un sentido neutral.

El rechazo de esta opción por parte de los concernidos queda patente en un blog que luce el logo de Podemos y que dice, primero, que «ser podemista significa estar a favor de Podemos y su ideología lo que contrapone a podemita, un término que «da la sensación de estar apoyando a una religión o secta relacionada con Podemos a la que se ha de obedecer ciegamente». El rechazo a esta opción es patente, pues es «mucho más despectivo que el anterior [podemista]»

> PARA SABER MÁS

Hemos mencionado dos artículos breves que explican algo más en detalle la diferencia entre «podemista» y «podemita».

  • El de Francisco Ríos en La Voz (20 de agosto del 2016): http://bit.ly/2foKCdZ
  • Y el de Álex Grijelmo «Podemitas o podemistas» (11 de octubre del 2015): http://bit.ly/2foP8cg

Derivación, la respuesta de la lengua a una realidad cambiante

La sufijación forma parte, con la prefijación, de uno de los dos mecanismos más productivos para crear nuevas palabras en español. La diferencia, como seguramente sabes, es que los prefijos se colocan delante de la palabra y los sufijos van al final. El hablante tiene una necesidad cotidiana de crear vocablos nuevos, bien para expresar matices, bien para nombrar realidades nuevas, como es el caso de «podemista» y «podemita».

Así, en el periódico podrás encontrar casi a diario, alguna palabra que no figure en el Diccionario. Como «podemizar», que es lo que quiere hacer con la sociedad un sector de este partido, según leemos en La Voz del 7 de octubre del presente 2016. Pero ¿existe esa palabra?, preguntan algunos como pidiendo permiso para usarla. Bueno, está escrita: existe. Lo que deberíamos preguntarnos es, más bien, si es un derivado bien formado, es decir, conforme a las normas de la lengua y que se entiende. Y, por lo tanto, si seguimos usándola en buen español o, en caso contrario, si la aparcamos en el baúl del olvido para siempre.

Te proponemos a continuación una breve lista de prefijos para que formes con cada uno una palabra nueva y la coloques en un contexto, o sea, escribe con ella una oración.

Antes de empezar, consulta en el Diccionario de la Academia (http://dle.rae.es/) el significado de cada sufijo (algunos pueden tener más de una acepción: elige una de ellas). Comprueba después con tus compañeros que se entiende lo que querías decir, es decir, que la palabra significa para ellos lo que tú esperabas:

  • Sufijos para formar sustantivos: -miento, -ura, -ez o -eza, -ería, -ario o -ero.
  • Sufijos para formar verbos: -ear, -izar, -ecer.
  • Sufijos para formar adjetivos: -ar o -al, -ero, -ble.