La vuelta a casa

Paco Franco del Amo

ESCUELA

Amaraje del Apolo 11 el 24 julio 1969 en el Pacífico
Amaraje del Apolo 11 el 24 julio 1969 en el Pacífico

De cómo EE. UU. eligió el mar para el regreso de los astronautas y la recuperación de las naves espaciales

21 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El estreno de la película El primer hombre ha vuelto a poner de actualidad el viaje a la Luna del Apollo 11, que puso a un hombre a pasear por la superficie de nuestro satélite por primera vez en la historia. Poco queda por contar de aquella misión, pero hay un detalle curioso y poco conocido del viaje de regreso a la Tierra que quizá merezca la pena conocer.

Al contrario que sus homólogos soviéticos, en los años sesenta y setenta los ingenieros espaciales estadounidenses prefirieron adoptar la técnica del amaraje, o splashdown, como se la conoce en inglés, para recuperar las cápsulas espaciales de sus vuelos tripulados. Consideraban que de este modo se conseguía una mayor seguridad para los tripulantes y también más precisión a la hora de calcular el lugar en que caería la aeronave. Por eso todas las cápsulas espaciales de los proyectos Mercurio, Géminis y Apollo utilizaron este sistema y fueron recuperadas en diferentes lugares de los océanos Atlántico o Pacífico.

Pero, paradójicamente, cuando comenzó la carrera espacial no se pensaba en el amaraje como la mejor opción para que los cosmonautas regresaran a casa. Los ingenieros aeroespaciales de la NASA empezaron diseñando sistemas de aterrizaje convencional, similares al que años más tarde utilizarían los transbordadores espaciales. Los experimentos sobre esta opción habían llevado, a comienzos de los años sesenta, a los aviones X-15 a alcanzar el récord de altura de 108 kilómetros.

Pero sucedió que el 12 de abril de 1961 los soviéticos consiguieron lanzar al espacio al primer ser humano, Yuri Gagarin, así que a los americanos les entraron las prisas y abandonaron la idea de los aterrizajes para optar por un sistema que ya tenían desarrollado porque era el que utilizaban en los misiles balísticos intercontinentales. Así fue como el amaraje se convirtió en el método habitual de recuperación de las cápsulas espaciales estadounidenses.

El amaraje más famoso de la historia

El océano Pacífico fue el primero en recibir a los astronautas que regresaban de la Luna.

El primer astronauta que experimentó un amaraje fue Alan B. Shepard, a bordo de la cápsula Freedom 7 del cohete espacial Mercury Redstone 3. Sucedió el 5 de mayo de 1961 y, tras caer en pleno océano Atlántico, cerca de Florida, la Freedom 7 permaneció flotando gracias a un pequeño colchón hinchable. Luego, fue izada por un helicóptero y depositada en la cubierta de la nave de apoyo. Shepard se convirtió así en el primer astronauta en regresar a la Tierra a bordo de su nave, ya que Gagarin lo había hecho en paracaídas.

Pero, sin lugar a dudas, el amaraje más famoso de toda la historia de la astronáutica tuvo lugar a las 18.50 horas del día 24 de julio de 1969. Fue en ese preciso instante cuando el módulo de mando del Apollo 11 amaró en un lugar del océano Pacífico situado aproximadamente a 1.500 kilómetros del archipiélago de las Hawái. En aquel momento Neil Armstrong podía haberse parafraseado a sí mismo anunciando: «Houston, aquí el océano Pacífico, el águila ha amerizado».