Ayer se clausuró en A Coruña la tercera Cumbre Internacional sobre el Uso Responsable de la Inteligencia Artificial en el Ámbito Militar (Reaim), a la que asistieron mil congresistas de más de 80 delegaciones, aunque quedó algo deslucida porque el mal tiempo impidió la asistencia del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la del de Transformación Digital, Óscar López, pues su avión no pudo aterrizar. Así que tuvo que clausurar esta cumbre el director general de Política Exterior, Alberto Ucelay, quien lanzó un mensaje a favor del multilateralismo y dijo que España aspira a «promover iniciativas internacionales inclusivas y efectivas que permitan avanzar hacia un uso de la inteligencia artificial responsable». E insistió en la necesidad de que las conclusiones de la cumbre sean incorporadas a un diálogo permanente en el seno de la ONU, que debe asumir un papel central en la administración de la inteligencia artificial aplicada al ámbito militar.
La Reaim hizo un llamamiento para avanzar hacia un gobierno global de esta tecnología eficaz. Los participantes coincidieron en que la IA debe ser un apoyo en la toma de decisiones. Ucelay reivindicó que el uso de la inteligencia artificial, que debe preservar «la responsabilidad y el control humano en todo momento», respete el derecho internacional y los derechos humanos.