En una bola de fuego va a convertirse esta madrugada la nave Orion al entrar en la atmósfera de la Tierra, y no lo digo yo, sino Victor Glover, uno de sus tripulantes. El aire que rodea la nave se convertirá en un plasma de 2.700 grados al entrar en la atmósfera a la 1.53 del sábado. Y eso si entra bien, es decir, con un ángulo de -5,8 grados respecto al horizonte, porque en caso contrario rebotará hacia el espacio o se desintegrará al descender demasiado rápido.
Durante 14 minutos, hasta que americe en la costa de California, lo que está previsto para las 2.07, el avoat se encargará de proteger el interior de Orion del calor. Se trata de un material que usó la NASA en las misiones Apollo. El avoat se carboniza y se desprende de forma controlada y, a medida que las capas exteriores se funden, se llevan consigo el calor extremo.