Así gana Oporto

Diego Pérez Fernández
Diego Pérez CONTRAPUNTO

ESPAÑA

20 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En el país del minifundio, los alcaldes también quieren sentirse dueños y señores de sus respectivas parcelas aeroportuarias. Y aunque la tierra no dé para tanto, en vez de aliarse para aprovechar cada uno sus potencialidades y diversificar la cosecha, todos quieren cultivar altos vuelos. El resultado salta a la vista. Galicia está inmersa en un viaje a ninguna parte con sus tres aeropuertos cayendo en tráfico mientras el principal competidor no para de crecer.

La terminal de Sá Carneiro no la dirige ningún político. Tiene el mismo equipo técnico de gestión desde 1997. Y no parece que le vaya mal. De hecho, va como un tiro. En los últimos dieciséis años ha sido la misma persona la que ha negociado con las compañías aéreas. ¿Resultados? Ha logrado abrir medio centenar de destinos internacionales sin subvenciones (lo que hacen es devolver un porcentaje de las tasas cuando las aerolíneas cumplen al menos dos temporadas con la misma ruta) y captando cada vez más clientes en el mercado gallego, poniendo para ello todo tipo de facilidades.

Oporto se ha convertido en el pez grande que se come a los chicos. Porque nadie pone algo de orden, de sentido común y de criterio entre los chicos. Oporto es la segunda ciudad de un país, mientras que al norte del río Miño no hay manera de pensar en clave de país. Así pierden Vigo, Santiago y A Coruña. Así, que nadie se engañe, perdemos todos.