Ortuzar inicia el camino de su cuarto mandato en el PNV

A. P. Muiña REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar
El presidente del PNV, Andoni Ortuzar Javi Colmenero | EFE

El presidente de los nacionalistas vascos renuncia al relevo generacional

21 ene 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Renovarse o morir, decía el bilbaíno Miguel de Unamuno. El PNV quiere seguir sus pasos, pero con cautela. El presidente de los nacionalistas vascos, Andoni Ortuzar, quien ejerció el periodismo, salvando distancias, como el filósofo que compitió con Sabino Arana por una plaza de profesor de vasco en un instituto, lleva en el cargo desde el 2013 y es probable que siga hasta el 2029, pues acaba de decirle a la militancia en una carta que está dispuesto a continuar. Desde entonces vio pasar por la Moncloa a Rajoy y a Sánchez. Por Ajuria Enea, a Iñigo Urkullu y a Imanol Pradales. Y por la Puerta del Sol nada menos que a Ignacio González, Cristina Cifuentes, Ángel Garrido, Pedro Rollán e Isabel Díaz Ayuso.

Ortuzar fue quien preparó el relevo en el Gobierno vasco de Iñigo Urkullu por Imanol Pradales y, tras los de los liderazgos territoriales, salvo en la ejecutiva navarra, ahora considera que lo más adecuado sería permanecer al frente del partido para dar «solidez» al proceso de cambios y «acompañar» a los recién llegados en un momento clave por la feroz competencia de EH Bildu, que, por cierto, seguirá dirigido por Otegi cuatro años más, y la volátil situación política en Madrid. Es decir, que el partido esté preparado por si Pedro Sánchez fuerza un adelanto electoral en cualquier momento.

El político vizcaíno se postuló así para que la asamblea general nacionalista que se celebrará el 29 y 30 de marzo en San Sebastián lo ratifique para su cuarto mandato. Si carece de rivales, pasará 16 años al frente del partido, pese a que en el 2020 defendió la idoneidad de elegir un líder distinto que le diese el relevo e inaugurase una nueva etapa en el PNV. Ahora, como entonces, primó la estabilidad y su proyecto tendrá que esperar. Como el Aitor Esteban. El portavoz nacionalista en el Congreso de los Diputados no le hacía ascos a ser el sustituto cuando dijo la semana pasada que «es un honor» presidir el PNV. Pero, finalmente, el pragmático ocupante del despacho de la planta noble de Sabin Etxea y sus secuaces optaron por la vía conservadora. Argumentaron que tras la abrupta salida de Urkullu, justificada en el relevo generacional, y el desgaste en las últimas citas electorales, ahora correspondía sosiego. Además, el diputado más antiguo del Congreso (2004) es mayor, aunque solo un mes, que Ortuzar, por lo que lo del relevo generacional con Esteban no parece buena coartada.

A favor de Ortuzar juega que mantiene el poder en el partido (el aparato se impuso a los díscolos en los procesos territoriales), su experiencia y sus contactos en el País Vasco, Bruselas y Madrid. En fin, la estrategia del PNV pasa por renovarse sin que se note mucho. Los refrescos sí los habrá en el comité ejecutivo (buru batzar). Desde ayer, los militantes pueden votar para elegir a ocho integrantes y es posible que sean nuevas caras para dar imagen de renovación, pero sin rupturismo. Los otros miembros de la ejecutiva son los presidentes territoriales elegidos en noviembre pasado y, de los cinco, tres son nuevos.