El cedeirés del atropello aceleró hacia la víctima

francisco varela FERROL / LA VOZ

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La Guardia Civil no tiene dudas de que el constructor imputado «varió la trayectoria» para alcanzar al viandante

20 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El informe de la policía judicial de la Guardia Civil sobre el atropello mortal que costó la vida a Juan José García Cheda el pasado 11 de agosto en Cedeira llega a conclusiones diametralmente opuestas a las de un agente de la Policía Local que emitió otro dictamen.

Así, el equipo de la Guardia Civil al que el juez de Ortigueira encomendó la pesquisa por considerar que puede tratarse de un asesinato o un homicidio indica que el conductor, el constructor local Maximino Caruncho Pérez, en prisión desde entonces, iba al volante de su automóvil Suzuki Swift con matrícula 1270 GFV poco antes de las diez de la mañana en el vial que conduce al puerto. Poco antes había estado cerca del restaurante El Náutico y observó pasar caminando García Cheda. Inmediatamente, arrancó su turismo «y en un momento de arrebato dada la enemistad existente entre ambos, tras apreciar que éste [García Cheda] se encuentra a unos metros más adelante situado en la parte delantera de su coche [el del fallecido, aparcado en el lugar] decidió variar la trayectoria, acelerar y atropellarlo a una notable velocidad basándonos -añaden los agentes encargados de redactar el informe- en las múltiples lesiones que presentó el cadáver durante la realización de la autopsia, algo que queda acreditado en el informe forense».

Los agentes de la policía judicial (existe un atestado de la Guardia Civil de Tráfico requerido también por el juez) no aprecian la existencia de huellas de frenada. La supuesta animadversión entre el constructor y la víctima, jubilado y exdirector de la sucursal local de Banesto, se había visto acrecentada, añade la policía judicial, con que pocos días antes el Juzgado de Ortigueira había iniciado los trámites de embargo de sus cuentas bancarias y anotaciones preventivas de embargo de una propiedad por un importe próximo a los 30.000 euros, como consecuencia de una de las demandas que promovió García Cheda contra Caruncho.