Sara Guerrero, triatleta: «Es un privilegio que mi padre sea mi entrenador y vivir la experiencia juntos»

FERROL

Dejó el Centro de Alto Rendimiento de Madrid hace poco más de un año y ahora, con energías renovadas, está centrada con poder comparecer en París 2024
06 feb 2023 . Actualizado a las 20:18 h.Dar un giro de timón para seguir volando llevó a Sara Guerrero a dejar el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, en noviembre de 2021, para regresar a su Narón natal sin renunciar a una trayectoria ascendente en el mundo del triatlón.
«Cambié de entrenador, que ahora es mi padre, de compañeros y de forma de entrenar y el cuerpo necesita un tiempo para asimilar todo eso y, a partir de ahí, en junio estuve en Galicia, pero el resto de tiempo estuve por ahí entrenando y compitiendo». Y es que, Guerrero tiene claro que va a disfrutar de su etapa deportiva al máximo, viajando y empapándose de la experiencia. Buena prueba de ello es que actualmente se encuentra en Nueva Zelanda, donde en mayo disputará la Copa del Mundo, adiestrándose con deportistas de la talla de Javi Gómez Noya.
«Ahora aquí es verano y para entrenar triatlón en Galicia hay un clima fatal porque hace mucho frío, así que ya que íbamos a venir aprovechamos para entrenar mejor», subraya la deportista.
Ir cogiendo fondo para poder estar en la final de las Series Mundiales, que se disputará en Pontevedra, es el «objetivo de la temporada» para Sara Guerrero. «La ilusión más grande que tengo para este año es esa, hacer un buen papel en casa. Luego también está el campeonato de Europa en Madrid y hay un preolímpico en París en agosto, son citas a las que también tengo ganas», reconoce la naronesa, que, pese a la dificultad, no renuncia a la cita olímpica de París 2024.
«Cuanto más mejoras quieres más y lo que hace dos años no se me hubieran pasado por la cabeza los juegos de París, pero ahora están ahí», reflexiona la triatleta que defiende que tiene todavía «mucho margen de mejora y muchas ganas. Es un objetivo ambicioso, pero que no es solo una ilusión. Puede ser alcanzable».
Felicidad para rendir
Y es que si algo ha aprendido Sara en estos años compitiendo al máximo nivel es que lo primordial es sentirse bien con uno mismo. «Muchas veces, lo que alguien externo ve que es lo mejor para nosotros no es lo que nosotros necesitamos», subraya la naronesa que ha tenido un gran aprendizaje a nivel mental en los últimos años.
«Un mes o dos o puedes llevar una vida que no quieres, pero toda la vida es imposible y el deporte ya te pone lo suficientemente al límite todos los días como para que aún encima tengas que estar contentando a la gente», determina la triatleta que, con esta premisa clara, este verano se proclamaba campeona de España de triatlón de distancia olímpica.
Por poner un ejemplo de su nueva filosofía, Sara explica que la comunión con su padre como entrenador está siendo una de las facetas más gratificantes de esta nueva etapa, aunque confiesa que al comienzo tuvo cierto miedo porque siendo adolescente y entrenando juntos discutían mucho. «Yo no tenía tantas ganas de entrenar y él no tenía tanta paciencia como ahora», asevera entre risas.
La familia, la clave
En la actualidad, Sara ha encontrado la confianza que vino buscando hace poco más de un año desde Madrid y, defiende, todo ha sido gracias al cambio de dinámicas propuesto por su padre.
«El año pasado decidimos que íbamos a sacrificar un año de resultados por un año de experiencia para ganar en solidez y este 2023 poder dar la cara, destaca la deportista, que saca todavía tiempo para realizar estudios de Nutrición a distancia. «Estudié odontología que es a lo que me quiero dedicar durante mi etapa en Madrid y esta otra carrera la estoy haciendo más por aprender para mí y por placer»
Así, con esta nueva filosofía deportiva y de vida, Sara pone de manifiesto que lograr el equilibro es posible y sobre todo fundamental para alcanzar los objetivos en lo deportivo. Un extremo que ha tenido que trabajar junto a su mentor en la vida y en la competición. Por todo ello, una renovada Sara Guerrero concluye que «es un privilegio poder decir que mi padre es mi entrenador y que pueda viajar y vivir la experiencia juntos».