Ángel Mato, alcalde de Ferrol: «Para estar aquí hay que ser permeable»
FERROL CIUDAD
El regidor gobierna en solitario «muy a mi pesar» y sostiene que «lo estamos haciendo bien»
16 feb 2020 . Actualizado a las 22:06 h.Transcurridos casi nueve meses del 26M que acabó por designarlo como duodécimo alcalde de Ferrol de la democracia, el trabajo se acumula en la mesa de Ángel Mato (Ferrol, 1971). Sobre ella, el ordenador desde el que escribe una carta al presidente del Gobierno para buscar oportunidades de futuro para la ciudad, entre montones de carpetas de temas por resolver. Conviven con el patito de goma surfero regalo de sus hijos, la cuota personal en su escritorio, o la memoria USB en forma de destructor australiano, que revela su implicación con Navantia. ¿Qué ha hecho este tiempo? «Trabajar», resume.
-¿En qué?
-En el empleo, la economía, el naval y la situación industrial de la comarca. Y dos temas importantes más. El primero, que Ferrol y su comarca están perdiendo población en parte por la falta de comunicaciones adecuadas, y es incomprensible que siga fuera del Eixo Atlántico. Y segundo, tener unos peajes tan altos en la AP-9 es un factor determinante para la competitividad de las empresas y obliga a muchos vecinos a cambiar su lugar de residencia. Además he intentado normalizar el papel institucional que tiene que jugar un alcalde de esta ciudad. He abordado los problemas que me parecían más relevantes: el inicio de las obras del hospital y el saneamiento de la ría, ambos trabajados con la Xunta. Y las obras de la carretera y aceras de Serantes y A Cabana, dos proyectos con la Diputación. Además, pagamos la deuda con el Consorcio de Benestar y hemos tratado de mejorar el funcionamiento de servicios municipales como la limpieza o el mantenimiento de los jardines.
-Hace nueve meses no se planteaba gobernar en solitario. Hoy lo hace, con ocho concejales de veinticinco. ¿Qué balance hace?
-Gobierno en solitario, muy a mi pesar. Intenté hacer todos los esfuerzos, porque soy perfectamente consciente de que es mucho más sencillo tener un gobierno de trece que de ocho. En política el diálogo es imprescindible. Y nadie se debe rasgar las vestiduras por que un alcalde pueda hablar con normalidad con todos los grupos de su oposición e incluso llegar a acuerdos con ellos.
-¿De quién se siente más próximo? ¿Del PP o de sus teóricos aliados naturales?
-Hay muchísimas más coincidencias con el BNG y Ferrol en Común, que me apoyaron para llegar a ser alcalde, que con el Partido Popular. Aún así, en temas importantes de ciudad creo que es imprescindible llegar a los máximos acuerdos posibles. Y estoy satisfecho, porque llegamos a acuerdos en más ocasiones de las que verdaderamente parece.
-¿Cómo lo ha hecho la oposición?
-La oposición ha hecho su papel. Yo siempre estoy pendiente de su opinión. Para estar aquí hace falta ser permeable, y he demostrado que en algunas ocasiones, a pesar de no estar de acuerdo, he asumido que se llevaran a cabo proyectos que para mí son más que discutibles.
-«Pasito de buey, espíritu de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo», dice una de sus frases favoritas. ¿Cuántas veces ha tenido que hacerse el bobo en este tiempo?
-Más bien es evitar que haya palabras altisonantes y que se magnifiquen cosas que no tienen tanta importancia. A eso se refiere hacerse el bobo: a intentar normalizar la vida pública de esta ciudad. Podemos discrepar, pero no nos tenemos por qué lanzar los trastos a la cabeza cada día.
-¿Y cree que lo ha conseguido?
-Lo intento.
-Pero siguen sin presupuestos. ¿Cuándo los presentará?
-Muy pronto.
-El convenio de Defensa no se ha cerrado, a pesar de que era una de sus prioridades, como le recordaba el PP en el pleno esta semana.
-El PP lo que intentaba era romper el debate y la negociación presupuestaria. A mí me hubiese gustado que el PP ligase esa petición de poner una partida para el segundo pago del convenio de Defensa a la aprobación de los presupuestos. Pero más bien hacía lo contrario: se pedía para generar distorsión con los otros dos grupos, intentando generar cierta discusión antes siquiera de que los presupuestos fuesen presentados. El convenio es estratégico para Ferrol, pero ni el PP con mayoría absoluta ni el siguiente en minoría fueron capaces de cerrarlo. Estamos haciendo las cosas bien, pero solo llevamos siete meses gobernando.
«El dique cubierto es el proyecto más importante que tiene la ciudad encima de la mesa»
-¿A qué ha dedicado la mayor parte del tiempo?
-En primer lugar, al empleo. Estoy francamente preocupado por la evolución de los sectores productivos de la comarca. Hay que aprovechar este momento para que Navantia haga una apuesta por aprovechar todas las capacidades para seguir diversificando su actividad. La unidad de Turbinas y el desarrollo de las energías renovables son dos cuestiones clave que se retroalimentan. Ligado a la transición energética, Navantia tiene que hacer una apuesta para seguir desarrollando trabajos de eólica marina con mucha más intensidad, incluso hacer más trabajo dentro de los propios generadores. La colaboración público-privada nos coloca en la mejor posición para abordar no solo un mejor desarrollo de la eólica marina sino también de otras fuentes de energía limpia e incluso trabajar con combustibles como el gas natural. Al tener una regasificadora en la ría, deberíamos explorar las posibilidades que nos ofrece el bunkering. Además, considero estratégico el desarrollo del dique cubierto ligado al Astillero 4.0, es el proyecto más importante que tiene la ciudad encima de la mesa. A Ferrol y al resto de alcaldes les corresponde plantear alternativas para reactivar la economía de la comarca, y he tratado también de hacer ese papel.
-¿Qué posibilidades se abren en otros ámbitos?
-He intentado hablar con las administraciones de la necesidad de que Ferrol siga desarrollando la formación de las escuelas de la Armada. Es estratégico que en este momento geopolítico España ofrezca sus capacidades para albergar una parte de la comandancia de operaciones navales de defensa europea. Y Ferrol es una base naval que está en perfectas condiciones para asumir una parte.