Los últimos análisis de la Consellería de Sanidade revelan la presencia de bacterias en las playas del embalse de As Conchas, en la Baixa Limia, que el año pasado sufrió una invasión de algas tóxicas, es decir, cianobacterias. El caso es que este verano, como ocurre con las meigas, hay que creerse que habelas hailas porque, al contrario de lo que pasó en el 2011, en esta ocasión no se perciben a simple vista. Ni se ven ni se huelen.
Pese a todo, los vecinos no están tranquilos. Ya pasó la época en que el olor era nauseabundo y el color verde del agua llamaba la atención, pero desde la asociación vecinal están alerta. «Como ha hecho viento, las algas no se concentran en un punto y no se notan», dice Pablo Álvarez, portavoz del colectivo, que ha encargado nuevos análisis para conocer al detalle la situación actual del embalse.
El alcalde de Muíños, por su parte, está satisfecho con las medidas preventivas que ha tomado la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil para impedir la proliferación de las algas. Todas las críticas a la calidad del agua las asume Plácido Álvarez como un ataque político. «Como non poden comigo atacan ao turismo do Concello», dice.