La belleza de Anne Carson, el premio anunciado de los libreros gallegos: «Este es un Nobel de lo más merecido y de lo más deseado. Tiene una profundidad interesa a todo el mundo»
FUGAS
La autora de «La belleza del marido» fue mencionada como la número uno por Moito Conto y Versus y, como segunda favorita, por Librería Bandini. «Anne Carson es de una intelectualidad salvaje. Escribe más allá del tiempo, de nuestra existencia, más allá de modas», reseñan. Así hablan los clásicos
10 oct 2026 . Actualizado a las 11:07 h.Anne Carson (Toronto, 21 de junio de 1950), esta vez sí. Premio dulce para la amarga espera del que ama. Un Nobel cantado y bailado por muchos de antemano. Triunfa una belleza en 29 tangos para celebrar un matrimonio roto, la escuela de los clásicos y el mestizaje que rompe barreras de género. La poeta y ensayista canadiense que lleva años elevando el nivel de la crítica dio la razón ayer al relativo quorum de los libreros gallegos. Todos la mencionaron en sus quinielas, tres en su top de impostergables.
Tras el acierto de Jacobo Ucha, de Follas Novas, László Krasznahorkai en el 2025, el mérito de anticipar el Nobel de Literatura 2026 es coral. Son varias las librerías gallegas que, en Fugas, encabezaron hace una semana su top de favoritos con posibilidades de Nobel con la rockstar literaria que ha puesto de acuerdo emoción y pensamiento, crítica y público, haciendo de la libertad un canon aparte. Esther Gómez, de Moito Conto, y Sabela Martínez, de Versus, situaron a la poeta en el número 1. Óscar Porral, de Librería Bandini, como número 2.
«Este año muchos teníamos el pálpito de que podía ser el de Carson», afirma Esther Gómez, de Moito Conto, que subraya que esta fue una intuición compartida con su equipo, y hace extensivo el acierto a las editoras de Apiario, Dores Tembrás y Antía Otero, que comenzaron su club de poesía Doutras Bocas en la librería coruñesa y, a la par, en Librería Bandini con La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos.
El poemario, escrito por Carson en 1998 y publicado en español por primera vez en Lumen en el 2003, es la pieza más popular y quizá más accesible del conjunto de la obra de la Nobel de Literatura de este año. Va por la duodécima edición, excepcional en poesía no tuitera. «Pero los grandes escritores nunca son totalmente accesibles. Creo que la obra de Carson se puede leer toda. Es una mujer que escribe más allá del tiempo, de nuestra existencia, más allá de modas, hace reflexiones que en ella son contradicciones, como en realidad en todos nosotros. En Carson hay una profundidad que puede interesar a todo el mundo. Es un Nobel de lo más merecido y de lo más deseado», reseña la librera al frente de Moito Conto, que celebra también tener bastante Carson que ofrecer a sus lectores en los ejemplares disponibles en tienda.
De un año a otro se percibe una alternancia entre lo inesperado y lo previsible en la elección de la Academia. Carson no es Krasznahorkai, no es una autora de nicho. «Cuando recibió el Princesa de Asturias hace seis años, ya había mucha gente interesada en su obra, concretamente en La belleza del marido. Su subtítulo no puede ser ya más maravilloso: Un ensayo narrativo en 29 tangos —valora la librera coruñesa—. Para nosotros es más una poeta que una ensayista. Su pensamiento, su sentimiento, su forma de llegar es pura poesía».
Anne Carson consigue eso tan infrecuente de aunar la emoción y el pensamiento. «Y me emociona pensar que va a haber mucha gente que aún está por llegar a ella. Siempre que la veo, con su pelo, la camisa blanca y la corbata, hago un hilo con Diane Keaton. Pienso: ''Estas señoras tenían que conocerse...''. ¿Quizá también se parece a Annie Ernaux? «Pero Ernaux tiene cara de haber sufrido de otra manera las cosas. Anne Carson es de una intelectualidad más salvaje. Implacable».
La autora de Eros, dulce y amargo ha hecho de la intimidad y los grandes intangibles de la naturaleza humana, como deseo, amor, desamor y duelo, un clásico vivo que le habla con lenguaje propio a todo el mundo. Y de manera distinta a cada uno.
La primera autora de poesía que recibe el premio desde Louise Glück, la segunda canadiense tras Alice Munro, es la mujer que hace la 19 de una lista que va corrigiendo el sesgo de género. «Hay una norma no escrita en la elección del Nobel que tiene que ver con la alternancia de género, con las cuotas de idioma, con los ámbitos territoriales..., pero, francamente, creo que al final es una cuestión casual, que depende mucho de la composición del jurado», señala Óscar Porral, de Bandini, otra librería que pronosticó este Nobel. Porral valora a los «candidatos cómodos», refiriéndose con esta expresión no a un confort o facilidad de lectura, sino a que se trate de autores conocidos por la gente, que no cueste ver editados.
¿Anne Carson, Nobel indiscutible? «A mí me lo parece, sí. Tiene una gran solidez literaria y el reconocimiento por parte de crítica y público. No es nada condescendiente», valora el librero. «Si eres un lector de poesía mediano o mediocre es posible que te quedes en la superficie de los temas de su obra, pero el Nobel precisamente es que nos anima a profundizar y no quedarnos solo en la estética, y más de una autora que rompe barreras entre la poesía y la narrativa», añade Porral.
Trascendiendo la moral de este tiempo brilla la escuela clásica en la que, desde niña, se educó Carson. Se nota en sus textos. «Los clásicos siempre están ahí, ya fijaron los grandes temas de los que podemos hablar: amor, deseo, muerte, pasión, violencia..., están determinados desde hace dos mil años. Lo que hemos venido haciendo desde entonces son reelaboraciones de esos temas, ir a la fuente y traerla a lo contemporáneo es un ejercicio muy inteligente», comenta el librero de Bandini.
La valentía sensible de poner en cuestión lo establecido distingue a la canadiense que hace versos que son lágrimas secas y nos pone a bailar con el anhelo y la derrota. La verdad es belleza y paradoja en Carson, el sujeto de un deseo dulce y amargo. Quién quiere predicado.
«El que ama pierde». «Los que aman siempre están esperando». Cosas de Anne, cosas quien prefiere la verdad al autoengaño. Y la cuenta como tango.