«Hay que aprovechar Internet para mejorar la comunicación»

CRISTÓBAL RAMÍREZ SANTIAGO

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

Tomás Barcia, ingeniero de Telecomunicaciones en una factoría compostelana de dibujos animados Tomás Barcia acaba de cumplir los veinticinco y ya terminó Ingeniería de Telecomunicaciones, estudió en Nápoles y se halla al frente del mantenimiento de una factoría de dibujos animados donde se afanan en dar vida a la serie «Goomer». El personal ha cambiado la corbata por la ropa muy desenfadada, algunas coletas masculinas y muestras de «piercing». Es la nueva economía en el corazón de Galicia, el futuro dentro de un ordenador, la nueva concepción del país. Eso podría ser Silicon Valley si no fuese porque en realidad estamos en la compostelana Área Central. Tomás Barcia tiene en su cabeza el funcionamiento de todo ese entramado de kilómetros de cables y listados interminables de software. Pero ello no le hace perder la perspectiva humana: «Hay que aprovechar Internet para conocer otra gente y mejorar la comunicación».

12 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Tomás Barcia pertenece a una especie en extinción. Habrá que cuidarlo, por lo tanto. Y es que a lo largo de la conversación no muestra ni una pizca de pesimismo o escepticismo en el futuro. Cuando se le pregunta sobre el mundo laboral de los estudiantes gallegos que terminan carreras técnicas asegura que «de momento, parece que el camino es bastante fácil». _Vaya, alguien que le da un corte de mangas al paro. _Con una carrera técnica no hay mucha dificultad para encontrar trabajo, sobre todo si eres una persona despierta. _Y si te enrollan los ordenadores, añado. _Claro. Hoy encuentras un puesto más fácilmente si te gusta la informática que si eres doctor en Filosofía. _¿La abundancia de dinero no ha causado estragos? _Lo cierto es que nos hemos vuelto muy selectivos a la hora de coger un trabajo, sí. _¿Habla de los jóvenes? _De los jóvenes, sí. _Pues siga, no se corte. _Es que como tenemos la posibilidad de quedarnos en casa y que nuestros padres nos sigan pagando todo, hasta que encontramos algo que realmente nos gusta no nos vamos. _Que no existe la necesidad, vaya. _No existe, no. _¿Y cuál es su caso? _Yo pude haber permanecido con mis padres, que, además, tienen una casa de turismo rural en Pontevedra, pero siendo ingeniero no puedo poner la excusa de que no encuentro nada. _¿Una suerte o una desgracia? _¿Para mí? Yo prefiero trabajar y ser independiente. _Usted ha ido a Nápoles a estudiar. ¿Es una buena inversión salir? _Si hablamos de lo que aprendes, no merece la pena ir afuera porque no vas a aprender más que aquí. Pero te mueves en otra cultura, te desenvuelves de otra manera, por ti mismo, llegas a un sitio desconocido, desarrollas tu capacidad para utilizar otro idioma... y todo eso te enriquece. _Un consejo a los que vienen atrás. _Que salgan al extranjero. _¿En las empresas se es receptivo a eso? _Yo creo que sí. En mi caso no tuve necesidad de decir que vivía en Nápoles, pero se valora más que el tener buenas notas en la carrera. Desde luego, yo, si fuera empresario, lo valoraría más. _Ya que estamos en una factoría de dibujos animados, ¿qué le dice el nombre de Miguelanxo Prado? _¿Qué me dice? Pues la verdad es un personaje envidiable y digno de admiración. A mí siempre me gustaron sus cómics y estoy muy contento de que haya triunfado. _Son ustedes cuarenta personas y aquí toca a más de un ordenador por cabeza. Si el Castelao dibujante resucitara, ¿qué diría? _No sé si le gustaría demasiado todo esto, no sé.