El dinero obtenido de la venta de la finca se destinará a la rehabilitación de toxicómanos
GALICIA
El fallo judicial puede ser recurrida ante el Supremo, que tardará un año en emitir una resolución ¿Y ahora qué? La sentencia hecha pública ayer por la tan denostada sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional no es firme. Contra ella puede presentarse ahora un recurso ante el Tribunal Supremo, que, en todo caso, tardaría al menos un año en pronunciarse. De todas formas, Laureano Oubiña ya puede decir adiós al símbolo de su emporio porque aunque el alto tribunal no confirme la sentencia, todavía queda pendiente de ejecución el embargo decretado por el juez Baltasar Garzón para cobrarle la multa impuesta por la sentencia del caso Nécora.
31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La sentencia fue un parto difícil que se dilató más de tres meses y se vio complicado por los acontecimientos que pusieron en la picota durante las últimas semanas a dos de los tres magistrados que la suscriben, Juan José López Ortega y Carlos Ollero Bulter. Pero al final, el dictamen consiguió sorprender a todos. Fuentes de la Fiscalía Antidroga, que ejercieron la acusación y siguieron muy de cerca los avatares de este largo proceso, no ocultaban ayer su satisfacción por la sentencia, ya que fue mucho más allá de lo que todo el mundo esperaba. El fiscal Antidroga, Javier Zaragoza, explicó que para que el pazo no volviese a manos de los Oubiña era suficiente con que en los hechos probados se dejase claro que los cuñados de Laureano eran meros testaferros. Pero la sentencia va mucho más allá al afirmar que la compra del 49% de las acciones de Comercial Oula por el matrimonio Ubeira se llevó a cabo con dinero que pertenecía a los Oubiña, auténticos propietarios de la firma Fashion Earrigns. Así indica: «Acreditada suficientemente la pertenencia de la sociedad Comercial Oula y de la finca Pazo de Bayón al matrimonio Oubiña-Lago, promotores de esta red de blanqueo a través de un entramado de sociedades pantalla, declaramos la venta y enajenación por el procedimiento legalmente establecido». Una lectura sosegada Fuentes próximas a los condenados no ocultan ayer su perplejidad ante una sentencia que, según ellos, va mucho más allá de los hechos por los que fueron imputados en su día. «No tiene ni pies ni cabeza, pero habrá que leerla con calma», manifestó uno de los imputados que ahora han sido condenados por el tribunal.