Elsa Pérez no pudo evitar la muerte de su hijo tras caer el coche al río Eo. Se aferró durante horas a la mano del pequeño y sobrevivió gracias a una burbuja de aire
13 may 2009 . Actualizado a las 02:07 h.Elsa Pérez, la mujer de 34 años que conducía el coche que la mañana del lunes cayó desde un puente al río Eo en Ribeira de Piquín, sobrevivió durante casi ocho horas gracias a la burbuja de aire que había dentro del coche. Pero eso no fue lo peor. Elsa fue consciente en todo momento de que perdía el control del coche en la entrada del puente y de que se precipitaba al río. Fue tan consciente que incluso le dio tiempo a soltarse el cinturón de seguridad, lo que evitó que también ella muriese ahogada, igual que su madre y su niño Iago. Cuando el coche se estabilizó en el lecho del río y se llenó de agua, ella consiguió revolverse y buscar el único hueco posible para respirar, pero ya nada pudo hacer por su niño ni por la abuela, que viajaban en el asiento trasero. Iago estaba en la silla reglamentaria para niños. Luego vinieron las horas de angustia posteriores, que a Elsa le cambiarán la vida para siempre.
Ayer fue dada de alta en el hospital y después pasó el día en su casa acompañada en todo momento de familiares. Sufrió permanentes desmayos que le impedían hasta ponerse en pie, sometida a la medicación que le recetaron los médicos para atenuar en lo posible su grave estado anímico. Ni siquiera pudo acudir al tanatorio. Entre sollozos, no paró de repetir a sus familiares cómo transcurrieron las horas fatales dentro del coche volcado e inundado.
Elsa les dijo que se aferró a la mano de su niño y que no la soltó durante horas, aunque el intenso frío del agua la dejó casi tumefacta y sin sentido en los brazos y en las piernas. Consciente ya de la agónica muerte dentro del coche de su niño y de su madre, y con muy poco espacio para respirar, sus gritos resultaban inútiles porque nadie pasaba por el lugar.
Intentó abrir las puertas del coche, pero no pudo. Tampoco respondieron los mandos de las ventanillas eléctricas. Todos los cristales del coche, totalmente volcado, estaban bajo el agua y por tanto la oscuridad dentro del Seat Ibiza era casi completa. Así aguantó durante casi ocho horas, lamentando haber quedado viva, aferrada a la mano de su niño, ya cadáver, hasta que escuchó las voces de alguien que gritaba su nombre. Eran los dos vecinos y el veterinario que acudían a rescatarla tras haber visto el coche en el agua y comprobar que era el suyo, el de Elsa. Faltaba poco para las cinco de la tarde y también para que la hipotermia acabase con su vida.
Esta pesadilla es la que Elsa Pérez no paró de repetir en las últimas horas, con todos estos detalles y otros mucho más duros. Sus allegados están preocupados por su estado emocional. Probablemente necesitará ayuda para superar el sufrimiento inhumano de tantas horas, que la llevó a desear morir allí, como su hijo y como su madre.
El entierro, esta tarde
Los cuerpos del niño Iago Pasarín Pérez y de su abuela Urbana Pin Díaz, hijo y madre de la conductora, eran velados ayer en un tanatorio de Meira a la espera del entierro, que se celebrará hoy, a las seis de la tarde, en la parroquia de Santalla. El Concello de Ribeira de Piquín celebró ayer un pleno en el que decretó dos días de luto oficial (ayer y hoy) y mostró sus condolencias a la familia. El alcalde, Sabino Díaz, explicó que un suceso así es más impactante en un municipio de tan escasa población, menos de 800 habitantes.
El turismo fue rescatado ayer del río por una grúa. Sobre el estrecho puente aún se podían ver los rodales del coche que lo condujeron directamente al río, sin apariencia de frenada. Todo apunta a que Elsa perdió el control por algún motivo y la estrechez del puente y la falta de barandillas acabaron con el coche en el río.