La Guardia Civil le está poniendo coto a una práctica que empieza a convertirse en un hecho más que habitual: el tráfico de obras de arte falsificadas que utilizan como puerta de entrada en España el aeropuerto santiagués de Lavacolla.
La última de las operaciones se realizó hace pocos días, cuando los agentes del Resguardo Fiscal de la Guardia Civil consiguieron interceptar un par de obras que, de ser originales, habrían costado no menos de 40.000 euros. Sin embargo, la venta de estas dos imitaciones estaba muy por debajo.
En este caso, los dos trabajos estaban atribuidos al colombiano Fernando Botero, de quien se falsificó tanto el estilo como su propia firma. Expertos en bellas artes que trabajaron en colaboración con la Guardia Civil se encargaron de detectar el fraude. Ambas obras fueron remitidas por paquetería aérea, al igual que ha ocurrido en otras ocasiones, desde una localización en la capital peruana, Lima.
La Guardia Civil indica que, al igual que ha ocurrido otras veces, este tipo de envíos llegan generalmente de países del continente americano, «y suele darse el caso de que siempre hay algún contacto de intermedio en España que recibe y realiza los envíos antes de llegar a su destinatario final, es decir, el comprador», señala la información oficial facilitada por el instituto armado. Los dos Boteros falsos iban a ser vendidos por 1.500 euros cada uno. En los últimos dos años, los agentes fiscales del aeropuerto compostelano de Lavacolla han conseguido interceptar más de una treintena de envíos similares.