La limitación del aforo a 1.500 personas no provoca grandes esperas en la puerta de Praterías
02 abr 2010 . Actualizado a las 12:56 h.Aunque la afluencia de visitantes a Santiago de Compostela un Jueves Santo está muy lejos de lo que se espera para el próximo 25 de julio, la primera jornada festiva de la Semana Santa sirvió para probar el dispositivo de seguridad de la catedral, en el que se han implicado tanto las autoridades civiles como los responsables eclesiásticos. Y, si bien hay cosas que limar, como la señalización, los responsables del operativo están satisfechos. A las doce del mediodía, el Obradoiro rebosaba humanidad. Bajo el arco del arzobispo, un gaiteiro le daba la bienvenida a los visitantes que entraban desde San Francisco con «Vén bailar Carmiña, Carmiña, Carmela...», mientras un dulce operativo de dependientas de pastelería tentaban al turismo con tarta de Santiago.
Los que querían acceder a la basílica por la puerta grande se encontraban con la primera negativa: «Por aquí no, por Praterías», informaba un vigilante; la escalinata es solo de salida.
La instalación de bandas elásticas para ordenar el acceso en la fachada de Platerías contribuye a dotar el entorno catedralicio de un inevitable regusto a parque temático, algo a lo que, por otra parte, contribuyen mucho más la enorme cantidad de músicos, vendedores, mimos y artífices de todo tipo de iniciativas, más o menos peregrinas, que se buscan la vida en el lugar.
Las colas se forman en dos puntos: la Puerta Santa, en Quintana de Mortos; y el acceso lateral de Praterías. Pero tampoco son las colas de Port Aventura, sino que marchan mucho más ágiles. «Aquí estamos de vacaciones, no pasa nada porque tengamos que esperar», decía una visitante de Barcelona.
Los auxiliares de seguridad van avisando de la prohibición de introducir mochilas en el templo y de que, a menos de cincuenta metros, en la Casa do Deán, se ha habilitado una consigna con precios populares: un euro por bulto. Está bien pensado que lo adviertan a lo largo de la cola; de esta manera se evita que alguien que esperaba se encuentre con la noticia justo cuando le tocaría entrar y tenga que repetir el proceso.
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía revisan cualquier bulto sospechoso y, en general -es el primer día- no se producen incidentes y todo el mundo es cordial. A falta de que empiece a funcionar el cuentapersonas electrónico, un vigilante se ocupaba ayer de contar el número de almas que accedían a la basílica con la ayuda de una PDA. «Hemos comprobado que, con 1.500 personas dentro, todavía queda espacio suficiente en las naves laterales», explicaba uno de los máximos responsables del operativo.
El alcalde, el comisario y varios concejales comprobaron in situ cómo iba la mañana y salieron satisfechos. En la consigna de la Casa do Deán se contabilizaban hacia el mediodía unas trescientas mochilas, aunque el recinto tiene capacidad para mil. Todas pasan por un escáner. Los armarios son provisionales, pero la estructura definitiva está pensada para dar cabida incluso a los bultos más grandes. A última hora no se habían producido incidencias.