Rajoy participará el próximo fin de semana en una convención municipalista en Santiago con 3.000 simpatizantes populares
05 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El reto del PP gallego es amortizar en las municipales de mayo el poder en la Xunta, y la debilidad que percibe en un PSOE al que cree que le pasará factura en las urnas la gestión de Zapatero, para dinamitar bipartitos urbanos y aspirar incluso a recuperar la Diputación coruñesa. Con ese objetivo, los de Feijoo contarán el próximo fin de semana en Santiago con el apoyo de la plana mayor de Génova, con Rajoy al frente, para poner a punto la maquinaria electoral en una convención que reunirá a más de 3.000 simpatizantes.
La cúpula del PPdeG pretende que ese respaldo del aparato nacional del partido, que se completará con otros dirigentes, realce una exhibición de fuerza con la que busca imprimir una velocidad más a la precampaña, pero sin un desembarco masivo de líderes autonómicos cuya presencia podría distorsionar el mensaje municipalista. En ese sentido, los populares quieren dar el protagonismo a los ciudadanos, una vocación que han querido plasmar en el lema directo escogido para la convención de Santiago, «Vente!».
El portavoz del PPdeG, Antonio Rodríguez Miranda, explicó ayer que, en un momento en el que se hace evidente el distanciamiento entre la política y la calle, los populares se proponen «baixar a pé de rúa». La idea, que sintetiza el temor de Feijoo a que la moqueta del poder aleje a su partido de los problemas reales de los ciudadanos, es involucrar a los gallegos en la elaboración del programa marco del PP para los comicios del 22 de mayo. «O camiño ten que ser seguir abrindo o partido á cidadanía», subrayó Rodríguez Miranda.
La convención, que se celebrará el sábado y domingo próximos, contará con diferentes espacios: un aula de formación, en la que cargos del PP recibirán instrucción de «reputados expertos»; un área de «encontro político», que permitirá a los candidatos y a los presidentes provinciales departir con las bases del partido; y un plenario, que será clausurado en la jornada dominical por Feijoo y Rajoy ante más de 3.000 personas.