Santa Comba y las fiestas apagan la movida en Ponteceso

m. cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

ANA GARCIA

Pandillas llegan a alquilar pisos o microbuses para salir de copas

15 jul 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

La carretera que atraviesa el corazón de Ponteceso es un mausoleo salpicado de puertas cerradas. Sobre algunas hay carteles de «se alquila». Otras únicamente guardan recuerdos para los que, hasta no hace mucho, salían de copas en el que era uno de los epicentros de la movida gallega. Es sábado, gran fiesta del percebe en Corme. Aquellos días de gloria no son más que un espejismo dentro del imaginario del pasado. «Antes había uns vinte pubs. Agora quedan abertos un par deles», dice Ana, la camarera de la cervecería Faldra Folk, uno de los pocos locales que están abiertos sobre las doce y media de la noche.

No hay muchos clientes. Solo una pandilla que, después de haber estado degustando percebes en Corme, ha hecho una parada para tomar algo antes de continuar una ruta nocturna que tienen pensado acabar en la fiesta de Neaño. Y aunque no se quedarán en Ponteceso, son de los pocos que, como apunta la camarera, «continúan vindo». El resto se han ido de marcha por las diferentes fiestas del verano o a Santa Comba, un pequeño pueblo ganadero que aglutina ahora la movida sabatina de un área que abarca desde Santiago a A Coruña, pasando por toda la Costa da Morte.

Ahora son pocos los que hacen parada ahí y los que la hacen tampoco consumen como antes de que el paro azotara a la comarca. «Os que tomaban tres copas agora toman tres cañas», describe la joven desde detrás de la barra.

La pregunta ahora es por qué ha muerto la movida. Por todo un poco, coinciden los que están copeteando en el bar. Por los controles de la Guardia Civil, por la noticia de que había múltiples peleas, por los nuevos horarios o por el hecho de que ya no hay noitebús.

Pero hay pandillas de la zona, sobre todo de Malpica, que lo han suplido por autocares particulares. Los alquilan una noche y los llevan de aquí para allá. «A Santa Comba van moitos en microbús porque sae barato. O outro día tamén collimos un para ir a outra festa e acabamos gastando menos de dez euros cada un por toda a noite», explica Ana. Otros prefieren alquilar un piso en Santa Comba. Con eso tienen cama cada sábado para dormir o lo que plazca.

¿Qué tendrá Santa Comba para atraer, como el flautista de Hamelin, a noctámbulos hasta de Santiago y A Coruña? Tiene en torno a cuarenta locales de copas, todos concentrados en una calle y hasta hace unos meses parece que no había horario. Todos esos factores hacen que, al contrario de lo que ocurre en Ponteceso, el sábado esté todo a tope. Pero parece que no todos lo ven igual. «Hoxe nada, isto non é nada», dicen unos habituales que caminan en peregrinación de pub en pub por la calle. Pero es que hay fiesta en Vimianzo y en Corme.

En la puerta del Sabadete está el propietario, Pablo Rey, un empresario de hostelería de Compostela. Asegura que el ambiente ha bajado y eso se ha notado sobre todo este año. «Desde el pasado Fin de Año ha bajado el consumo en un 40 %», se lamenta. Culpa a la Xunta, que les obliga a cerrar una hora antes. «Antes la hora de cerrar eran las cinco y media. Al perder una hora hemos perdido mucho dinero y eso ha obligado a que de 11 empleados que había aquí antes ahora tenga que arreglar con 7», explica Pablo Rey.

Pero nada es mucho comparado con Ponteceso o con otros lugares de copas que han venido a menos como el Orzán coruñés. Como en un desfile, los reyes de la fiesta muestran sus armas. Porque ahí se enseña más pierna que pantalón. Y la vergüenza se deja durmiendo en casa. Aquí no bebe alcohol. Al que no le guste que no mire. Ese parece ser el lema de los que se mezclan con los variopintos miembros de las despedidas de soltero o de las bodas que acaban la noche entre la multitud que puebla los bares de copas.

Atribuyen el fin de la movida en Ponteceso a los controles

de tráfico

«Desde el pasado Fin de Año el consumo ha bajado aquí

un 40 %»