El juez Vázquez Taín resuelve la extorsión al exdeán por la vía rápida

nacho mirás / alberto mahía SANTIAGO, A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Fernando Sieira aceptó una sentencia que lo condena a no acercarse a José María Díaz durante dos años y a una multa

16 ene 2013 . Actualizado a las 11:37 h.

Dos años sin acercarse a menos de quinientos metros del exdeán de la catedral de Santiago José María Díaz, de la propia basílica y una multa que no llega a trescientos euros. Esa es la pena que aceptó ayer el sonense Fernando Sieira Maneiro en un juicio rápido en el que compareció como acusado de un delito de estafa en grado de tentativa.

Visto y no visto. Sieira fue detenido la semana pasada cuando, supuestamente, intentaba chantajear a José María Díaz con un controvertido material audiovisual. Pero la policía lo estaba esperando y el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago, José Antonio Vázquez Taín, lo mandó a la cárcel; ayer quedó libre, después de que su abogado y el fiscal pactaran una pena mínima y de que el juez determinara que, por lo que a él concierne, solo se le podía juzgar por un intento de estafa al exdeán. Aunque a la policía le consta que es la misma persona que consiguió que la baronesa Thyssen le pagase 18.000 euros por su silencio en relación a un tórrido vídeo -inexistente- protagonizado por su nuera, esa causa no era objeto de juicio. Ni tampoco un trato parecido que realizó con un alto directivo de unos grandes almacenes al que, al parecer, le pidió dinero por no contar que en los camiones de su empresa se movía droga, hecho jamás probado. Según ha trascendido, Sieira Maneiro dijo en su defensa que fue una tercera persona la que lo llamó para contarle que tenía una grabación que comprometía al exdeán santiagués. Y que lo que él hizo fue, únicamente, tratar de poner en contacto a ambos. También aportó que llegó a quedar en una iglesia de A Coruña con este misterioso individuo, del que nada más se sabe, como tampoco del vídeo.

El caso se muere ahí, con una sentencia de conformidad para todas las partes y sin perjuicio de que sigan adelante las otras cuentas pendientes. Taín tiene todavía por delante finalizar la instrucción del robo del Códice Calixtino, del que este asunto es, en todo caso, una surrealista pieza separada.