Los hijos del empresario fueron detenidos junto a otras 12 personas. También fueron confiscados 80 vehículos, 440.000 euros y un revólver
13 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los números de la operación Caballo de Troya hablan a las claras de la importancia de la trama desmantelada por agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Agencia Tributaria bajo la dirección del juez de Santiago José Antonio Vázquez Taín. A los quince detenidos, entre los que se encuentran los dos hijos del empresario leonés Martínez Núñez, y diecisiete registros practicados en Valencia, Madrid, Ponferrada y Coirós (A Coruña) hay que añadir los nuevos datos aportados ayer sobre los 400 inmuebles y ochenta coches bloqueados en toda España, así como 440.000 euros en efectivo, pagarés y cheques intervenidos a la red, dedicada a descapitalizar empresas en crisis para evitar que los activos pudieran ser empleados para pagar a sus acreedores. Los investigadores también se incautaron de numerosa documentación, varios ordenadores y un revólver con munición.
A la cabeza de la organización se situaba el empresario valenciano Ángel de Cabo, conocido como el Liquidador precisamente porque adquirió fama liquidando empresas con problemas. Lo hizo en Marsans y en Nueva Rumasa, lo que ya fue objeto de una investigación anterior, la operación Crucero, por la que se encuentra en prisión desde el pasado diciembre al no haber abonado la fianza de 50 millones de euros impuesta por la Audiencia Nacional.
La primera firma con la que De Cabo puso en práctica este sistema fue Teconsa, la constructora del empresario leonés José Martínez Núñez, que se hizo muy conocido en Galicia en el año 2000 al ser investigado por un supuesto complot para asesinar al entonces conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña.
La familia Martínez Núñez es también parte principal en esta operación, ya que han sido detenidos los dos hijos del patriarca, José Luis y Maribel Martínez Parra, y a cada uno se le ha impuesto una fianza de un millón de euros que deberán abonar la semana que viene o entrarán en prisión.
Como ya hizo antes con Marsans y Nueva Rumasa, Ángel de Cabo compró a la familia Martínez Núñez a precio de saldo -entre uno y dos euros- sus tres hoteles en Galicia, situados en Santiago, Lugo y Ourense. La operación resultó sospechosa a los ojos del juez Taín, experto en delincuencia organizada, que temió que las sociedades propietarias de los establecimientos fuesen a ser vaciadas de sus más de 25 millones de euros en activos.
Aunque la investigación sigue abierta, no están previstas más detenciones. La trama parece que ha sido desmantelada y todos sus miembros están imputados por alzamiento de bienes, insolvencias punibles y blanqueo de capitales. Todos declararon a lo largo de la semana pasada en los juzgados de Santiago.