Cómo pagar la factura de A Virxe da Barca de Muxía

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

XESUS BUA

Expertos piden cambios como la aprobación de la Ley de Mecenazgo o la creación de fundaciones para generar fondos para restauración

31 dic 2013 . Actualizado a las 14:48 h.

Reparar los daños causados por el incendio que el día de Navidad arrasó el santuario de A Virxe da Barca, en Muxía, no saldrá barato. Entre 700.000 y 850.000 euros, según las primeras estimaciones de los técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio. En ese concello de la Costa da Morte han organizado ya una colecta para reunir fondos para el nuevo altar mayor. Para lo que no cubre el seguro -la póliza alcanza hasta los 500.000 euros- habrá una reunión entre Xunta, Arzobispado y Concello. Pero el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, ya se comprometió a reconstruirlo «entre todos».

Aunque las muestras de solidaridad son múltiples, el accidente ha abierto un debate sobre quién tiene la responsabilidad de conservar y reparar el patrimonio histórico. Buena parte de este pertenece en Galicia a la Iglesia. En este sentido, voces autorizadas como la del exdirector de Patrimonio del Ministerio de Cultura Xosé Antón Castro, la del exdirector de la revista Arte Juan María García, o la del miembro de Amigos del Románico Augusto Guedes, reclaman cambios como la aprobación de la Ley de Mecenazgo prometida por Rajoy o, copiando el modelo francés, que sean fundaciones las que se encarguen de gestionar los fondos generados por la explotación turística de dichos monumentos.

La actual Lei 8/95 de Patrimonio Cultural de Galicia establece que han de ser los propietarios los que deban cuidar dichos bienes «para evitar su pérdida, destrucción o deterioro» y los poderes públicos han de garantizar esa protección.

Con respecto al blindaje de los templos e iglesias frente a accidentes como el del santuario de A Barca, fuentes del Arzobispado de Santiago explican que cada parroquia dispone de un seguro de mínimos que paga cada una de ellas con fondos propios. Luego hay algunas como en la Virxe da Barca que lo tienen ampliado. Y añaden que en el caso de tener que acometer algún tipo de restauración acostumbran a pedir ayudas a la Dirección Xeral de Patrimonio o al Ministerio de Cultura. La última en A Barca la dio este último. Fueron cerca de 400.000 euros para recuperar el inmueble.

Sacar partido a los bienes de la Iglesia para poder sufragar las reparaciones o la conservación de su extenso patrimonio es la propuesta que hace Juan María García Otero. «Esos bienes no deben permanecer ociosos y, para ello, es preciso un cambio de mentalidad. Conservar el patrimonio ha de verse como una inversión, no como un gasto», explica.

Además, urge la aprobación de la Ley del Mecenazgo. La idea, matiza, es que el Gobierno incremente incentivos fiscales a empresas que dediquen fondos a la rehabilitación y a la conservación de esos bienes. «En el caso de que las donaciones desgravaran un 50 o un 60 %, verías cómo las empresas donaban», dice.

Sacar un mayor rendimiento al patrimonio histórico-artístico que hay en la comunidad gallega, parte del que está en total abandono, es la idea que propone Augusto Guedes. Apunta que «como la Iglesia no tiene capacidad para mantenerlo o cuidarlo, hay que buscar otra solución. O que este pase al Estado, que imagino que no querrá, o que entre dentro de los circuitos turísticos, pero que la recaudación de las entradas se dedique al patrimonio», explica el exdirector de Arte.

Más crítico es Xosé Antón Castro. Asegura que en este momento la Iglesia genera fondos suficientes como para mantener su patrimonio, que además está exento del pago de impuestos. Por ello, propone que no sea únicamente el cura el que controle el dinero que generan esos bienes. De ahí que, a juicio del exdirector de Patrimonio del Ministerio de Cultura, lo ideal sería crear fundaciones con una alta representación laica como hay en Francia. «La labor que desarrollarían esas fundaciones es la de controlar esos fondos», dice.