El peor verano de la universidad

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Las tres instituciones de educación superior se enfrentan el próximo curso a dos reformas clave, las titulaciones y el nuevo plan de financiación

10 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Llegan tiempos de cambio a la universidad. Aunque el mes de agosto es un período de calma a nivel universitario -desde que la segunda convocatoria de exámenes se ha adelantado a julio ni siquiera hay alumnos estudiando las últimas materias-, el próximo curso se plantea como el año de las reformas clave del sistema universitario de Galicia. Por dos principales motivos. En el año 2015 finaliza la aplicación del Plan de Financiamento do Sistema Universitario de Galicia 2011-2015, por lo que rectores y Xunta deben embarcarse en el debate de un nuevo marco económico durante el curso que comienza; y segundo porque se aplicará el Decreto 222/2011, lo que obligará a concretar la tan manida reforma de las titulaciones.

Según recoge el propio plan económico, durante los cinco años de aplicación, la Xunta aportó a las universidades gallegas 2.105 millones de euros. Se profundizó en los recursos vinculados a la obtención de resultados -antes a las universidades se las financiaba básicamente por el número de alumnos-, y seguir incidiendo en la rendición de cuentas parece que seguirá siendo la filosofía del nuevo documento. Con el mismo plan, no le ha ido igual económicamente a las tres universidades. Las de Vigo y A Coruña están saneadas, aunque esta última ha sido más crítica con la financiación de la Xunta, pero la Universidade de Santiago acumula un déficit acumulado que a finales del 2014 será de 14 millones de euros, y una deuda de 53 millones. Precisamente una de las armas que esgrime la USC para hacer frente a esta situación económica es la negociación del nuevo plan de financiación de la Xunta, unido a otras medidas como el reajuste de la deuda, un plan de mejora de ingresos por servicios académicos e investigación, o la implementación de reformas internas.

Un 16 % menos en cuatro años

Las transferencias corrientes y de capital a las universidades gallegas de la comunidad cayeron entre el 2008 y el 2012 un 16 %. No son las universidades las principales perjudicadas de la bajada de presupuestos, ya que las cuentas totales de la Administración gallega en ese mismo período cayeron más de un 20 %. Sin embargo, las instituciones son críticas con su financiación, especialmente A Coruña y Santiago. El rector de la primera, Xosé Luís Armesto, llegó al Rectorado a finales del 2011 criticando el plan financiero que acababa de aprobarse, mientras que desde Santiago siempre se lamentó que no se tuviesen en cuenta las características propias de la institución.

El nuevo gerente de la USC, Xosé Manuel Villanueva, también arremetió contra el plan financiero tras tomar posesión de su cargo. Hace unas semanas criticaba que no se adecúe a la realidad de la dimensión y la producción científica de la USC, ya que esta institución cuenta con el 44 % del personal universitario de Galicia y el 48 % de los profesores doctores de Galicia, pero recibe menos del 41 % del plan de financiación.

Esgrimidas las críticas, las universidades tienen más de un año para negociar su nuevo marco económico. La Xunta también tiene sus bazas para este debate. Y es que el porcentaje de financiación pública ha subido en los últimos años, por lo que las universidades no han mejorado su capacidad de elevar los recursos externos y propios, mientras que la Consellería de Educación insiste en que cada vez habrá un mayor porcentaje de fondos que se vinculen a la consecución de objetivos y resultados.

Si el contexto económico es fundamental, no lo es menos la oferta académica. Y en este apartado las universidades tienen menos tiempo. El Decreto 222/2011 recoge que en el curso 2015-2016 todas las titulaciones deben tener al menos 50 alumnos de nuevo ingreso en los campus principales de Vigo, Santiago y A Coruña; y 45 estudiantes en Ferrol, Lugo, Ourense y Pontevedra.

Hace menos de un año la Xunta flexibilizó este requisito, pensando sobre todo en titulaciones similares. Aquellas que tengan un plan de estudios coincidente en al menos 90 créditos en los dos primeros cursos -normalmente hay sesenta créditos por año-, y compartan organización docente, pueden contabilizar de forma conjunta su alumnado.

Soluciones a la falta de alumnos

Aún así, el curso pasado más de una veintena de carreras no lograban el número mínimo de alumnos, con algunos casos en los que no se llegaba a la decena de estudiantes de nuevo ingreso. De ahí que haya que tomar medidas. Una que han adoptado las universidades es ofrecer la posibilidad de cursar titulaciones de forma semipresencial -como Ciencias da Cultura en Lugo o Xeografía en Ourense de cara al próximo curso-. En otros casos las universidades han preferido fusionar titulaciones -dos de las ingenierías agrícolas de Lugo se unen el próximo año-; o bien crear dobles titulaciones para atraer alumnado -la Universidade de A Coruña, por ejemplo, ya tiene cuatro programas diferentes de dobles grados-.

Medidas que están pensadas para atraer alumnado y cumplir los requisitos del decreto desde las instituciones académicas, antes de que la Xunta adopte sus propias decisiones. Y es que en el documento que en diciembre del 2013 la Consellería de Educación le remitió a las universidades, las propuestas eran bastante más drásticas: unas treinta titulaciones universitarias fusionadas, acabar con las multiplicidades, ofrecer carreras virtuales y especializar cada campus por ramas de conocimiento.