La autovía de la Costa da Morte y el final del nuevo acceso ferroviario, las grandes asignaturas pendientes
20 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Obras y proyectos que a menudo hay que situarlos en las promesas post Prestige del Plan Galicia siguen a día de hoy atascados en los despachos o en los tajos de obra. La crisis que comenzó en el 2008 tiene mucho que ver en ello, pero también las prioridades que tanto Fomento como la Xunta se plantearon en un período en la que había que acometer grandes proyectos con muchos menos recursos.
El lejano oeste
La autovía de la Costa da Morte. Quizás es el proyecto más comparable con la situación del corredor norte. Básicamente porque en un reciente informe de Fomento tanto la Costa da Morte como A Mariña y Ortegal eran lan zonas más aisladas de Galicia, principalmente por dos razones: carecen de ferrocarril o no es competitivo y apenas se beneficiaron de las mejoras en vías de alta capacidad que hubo en casi todo el territorio gallego desde finales de los años 80. La autovía que parte desde Carballo para vertebrar la Costa da Morte arrastra años de retraso debido a las dificultades de las empresas para acceder a créditos para sufragar las obras, que se abonarán mediante el sistema de peaje en la sombra. El tramo entre Carballo y Baio estará listo a finales de este año.
El ave troncal
La conexión con la Meseta y las dudas sobre el plazo del 2018. Tiene mérito que las obras del nuevo acceso ferroviario a Galicia, en su tramo más complejo de montaña entre Lubián y Ourense, avancen en los años más duros de la crisis. Pero eso no quita que la conexión lleve más de 18 años en obras desde que se inició el tramo Madrid-Valladolid, terminado en el 2007. El plazo del 2018 comprometido por Fomento corre riesgo, no solo por los imprevistos de una obra compleja y la incertidumbre política que puede afectar al proyecto. También por el retraso en la tramitación del único tramo que aún no se ha licitado, los 16 kilómetros entre Taboadela y Ourense. La única posibilidad de que llegue un AVE auténtico a Galicia a finales del 2018 -y no los Alvia actuales- pasaría por electrificar y habilitar un tercer hilo en el trazado actual como solución provisional mientras no se construye la compleja variante de alta velocidad.
Otras conexiones
Soluciones para Ferrol, Lugo, Vigo y los puertos. La mejora de la red ferroviaria que trae aparejada la alta velocidad debería ser justa con la complejidad territorial gallega. La mejora del eje Lugo-Monforte-Ourense y la de la conexión Ferrol-A Coruña, que debería ser parte natural del eje atlántico, se han apeado de la agenda de obras. Y es necesario que estas ciudades tengan vías de altas prestaciones. También el acceso directo a Vigo y Pontevedra ha quedado fuera de las prioridades del Gobierno de Rajoy, pues el objetivo número uno es acabar el trazado troncal. Los accesos ferroviarios a los puertos exteriores de A Coruña y Ferrol también sufren escandalosos retrasos. Este año la prioridad será dotar de la máxima seguridad al eje atlántico con el ERTMS.
Autovías y otras obras
Llevar la transcantábrica a Santiago y avanzar en los enlaces interiores. La autovía del Cantábrico quizás ha sido la obra más larga en la historia de las infraestructuras gallegas. El trazado completo entre la frontera francesa y Baamonde se construyó a lo largo de 40 años y aún no está terminado. Falta buscar una solución para el problema de la niebla en el alto de O Fiouco y prolongar la autovía desde Baamonde hasta Santiago, como prevé el plan de infraestructuras de Fomento. La autovía Santiago-Lugo va camino de eternizarse, pues en dos tramos que suman 28 kilómetros aún no han empezado las obras. No obstante, se han puesto en servicio ya algo más de 50 kilómetros. La autovía Lugo-Ourense lleva años prácticamente paralizada y ya han comenzado las obras en la circunvalación de Pontevedra, la A-57, que en la nueva Ley de Carreteras figura con la denominación de «autovía del Atlántico» para convertirse en un futuro en una autovía paralela a la AP-9. Incluir este concepto de vía de alta capacidad unitaria en el catálogo de la recién reformada ley de carreteras alberga esperanzas sobre la posibilidad de crear una alternativa gratuita a la autopista del Atlántico, al menos en los tramos más saturados. También está pendiente el tramo del corredor norte dependiente de Fomento, la A-82 entre Barreiros y San Cibrao.
Aunque ya recibe tráficos desde el 2012, en el puerto exterior de A Coruña, en punta Langosteira, se ha finalizado la obra del contradique y se cree que este año podrá alcanzar la plena operatividad tras algo más de diez años de obras. Este proyecto cerraría por el momento la dotación de grandes infraestructuras portuarias en la comunidad, de la misma forma que, con la ampliación de la pista de Alvedro, se han terminado ya las inversiones más importantes en la red aeroportuaria gallega, pendiente ahora de un plan de gestión y coordinación que rentabilice los tres aeropuertos de la comunidad.