«Los pilotos de Ryanair pedimos dignidad. Nos cobran el uniforme, la comida y hasta el agua cuando volamos»

Carlos Punzón
C. Punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

PAUL FAITH | AFP

Uno piloto de la aerolínea de bajo coste relata las condiciones de trabajo que tienen

22 sep 2017 . Actualizado a las 15:56 h.

No hablan nunca. Están obligados por contrato a mantener la más estricta confidencialidad sobre su empresa. Pero los pilotos de Ryanair creen que ha llegado el momento de defender su dignidad y «decir que nos sentimos despreciados».

La cancelación de 2.100 vuelos por la mala organización de sus vacaciones y el hecho de que la dirección de la compañía haya aireado sus sueldos «de manera irreal», ha llevado a pilotos de medio centenar de las 87 bases de la aerolínea de bajo coste a firmar un escrito reclamando a su dirección un mejor trato.

La Voz de Galicia ha conseguido hablar con uno de los pilotos de Ryanair, bajo el compromiso de no desvelar su identidad. Tiene miedo a represalias, «pero queremos que se sepa cómo nos tratan, y que deseamos que la empresa vaya muy bien, pero reclamamos más dignidad».

La lista de agravios comienza con la imposibilidad real de sindicarse. «Nos quitan conceptos salariales extra si lo hacemos».

Los 170.000 euros que la dirección asegura que cobra un piloto medio «al menos, la mayoría no los conocemos», añade, para situar el sueldo de un veterano en Ryanair en algo más de 100.000 euros brutos. «Las dietas, elemento clave en nuestro salario, llevan diez años congeladas y la subida del 10 % pactada hace tres años es para aplicar en cinco y sobre el salario base, es decir el 60 % de la nómina».

Las críticas de los pilotos se hacen especialmente intensas hacia su director ejecutivo, Michael O’Leary. «Nos odia», asegura el piloto en la conversación. «Dice que somos conductores de autobús sobrevalorados. No nos ve como profesionales y parte de la compañía, sino como un gasto exclusivamente».

La falta de respeto que le achacan a la empresa se expresa en detalles como: «Nos cobran el uniforme, la comida y hasta el agua cuando volamos. Tenemos que pagar el reconocimiento médico, no cobras los días de simulación de vuelo que estamos obligados a cumplir, y el hotel de ese día lo pagas también», continúa la enumeración de agravios.

Añade que cada año se van más pilotos que los que llegan y esa circunstancia es la base del problema actual, «que hace más de un año que sabían iba a ocurrir».

Los desplazamientos hasta el punto de partida para el primer vuelo del día no cuentan como actividad, añade, y si para trabajar es necesario hacer noche fuera «en lugar de cuatro días libres te quedan dos». «O’Leary se cree que solo cuenta el tiempo de vuelo, no tiene en cuenta ni las horas en tierra ni la realización de informes. Se niega a reconocer que la compañía va corta de pilotos, pero no dejan de presionar a los segundos oficiales para que se hagan comandantes, porque no llega con los que hay».

Hasta el 70 % de los pilotos han llegado a ser autónomos en Ryanair, «ahora serán un 40 %». «No queremos huelga, solo que se nos trate con dignidad, porque parte de los 1.200 millones de beneficio del año pasado salieron de nuestro esfuerzo también», concluye el piloto antes de volver a volar.