santiago / la voz

El nacimiento en Ferrol de una candidatura para competir en el espacio de Jorge Suárez, una iniciativa avalada por el sector de la dirección de En Marea que sustenta a Luís Villares, ha desencadenado un terremoto político en el llamado partido instrumental. Tanto es así que el alcalde santiagués, Martiño Noriega, avalado por su homólogo de A Coruña, Xulio Ferreiro, ha decidido pasar a la acción días después de que Beiras le lanzara un dardo envenenado a Villares y se presentara en Ferrol para avalar a la marea genuina.

Noriega plantea «renovar» la dirección con una «mesa para a confluencia», lo que traducido a un lenguaje más concreto supone quitar el control de la dirección de En Marea a quienes, según Noriega y Ferreiro, urden estrategias para desestabilizar el espacio político que impulsó las candidaturas que ganaron en el 2015.

A menos de un año para las municipales, Compostela Aberta debatirá y aprobará hoy mismo esta propuesta, que, en uno de sus puntos, plantea crear una dirección que cuente, como mínimo, con la representación de los partidos políticos de la primera coalición -Anova, Esquerda Unida y Podemos- y con las tres mareas gobernantes -Compostela Aberta, Marea Atlántica y Ferrol en Común-, una iniciativa que tendría por objetivo garantizar que «todas as partes se corresponsabilicen e participen do espazo político». Esto supondría, de facto, dejar a Luís Villares sin los apoyos con que ahora cuenta en la dirección, y reproducir un esquema no muy diferente del que el magistrado en excedencia vive en el grupo parlamentario del que es portavoz, donde está en minoría, como ya pudo comprobarse con el controvertido caso de la diputada Paula Quinteiro.   

Pulso interno

De hecho, la propuesta que Compostela Aberta votará hoy para renovar la dirección excluye a Cerna, la fuerza escindida de Anova y liderada por Mario López Rico y Luis Eyré, dos nacionalistas, y los principales apoyos de Luís Villares para controlar la dirección de En Marea. En cierto modo, este conflicto vuelve a reproducir la crisis que en su día ya vivió AGE. Un polo muy minoritario que defiende la construcción de un partido nacionalista y que ve las alianzas con fuerzas estatales como algo puntual e instrumental, y otro, ahora mucho más mayoritario, partidario de consolidar el proyecto con la convivencia bajo el mismo paraguas de la variable de clase y la variable identitaria.

El temor a que esta contradicción mueva el marco para las próximas municipales, como ha sucedido en Ferrol, explica el paso adelante dado por Martiño Noriega y avalado por Ferreiro. Tanto es así que el punto dos de la propuesta que hoy vota Compostela Aberta fija el calendario para renovar la dirección de En Marea. Se propone que sea en septiembre para evitar «a coincidencia coa precampaña electoral». Preguntado este martes sobre la iniciativa de Compostela Aberta, el alcalde coruñés se refirió a la propuesta como una «discusión bienintencionada» y fue incluso más allá y recordó que hace tiempo que advirtió que «as cousas non van ben». Para Ferreiro, que miembros de la dirección de En Marea promuevan una candidatura en Ferrol es un asunto de «gravedad» y algo que no debería haber sucedido. Jorge Suárez, el regidor ferrolano, reconoció que conocía la existencia de esta iniciativa, pero declinó valorarla. 

El diputado Pancho Casal abandona Podemos para «mellorar» En Marea

El diputado de En Marea Pancho Casal ha abandonado la militancia en Podemos Galicia. La pasada semana el parlamentario cursó una petición de desvinculación con el partido «como cargo electo», pero la formación morada determinó que también tendría que dejar de ser inscrito. Casal explicó a Efe que este cese de su militancia no tendrá «ninguna repercusión» en su labor parlamentaria y que incluso la favorecerá. Con esta distancia de Podemos, Casal pretende tener «máis liberdade» para «tentar mellorar» la situación dentro del espectro del rupturismo.

Un año que ha estado marcado por profundas desavenencias internas

En Marea llega al ecuador de la legislatura después de un año que ha estado marcado por profundas discrepancias internas. El caso de la diputada Paula Quinteiro evidenció la división existente entre la dirección del partido, partidaria de que dimitiera y que incluso llegó a convocar una consulta, y el resto de las fuerzas, que defendían la apertura de un expediente y el inicio de un proceso en el que se ofrecieran garantías. En el primer bando estaban Luís Villares y Cerna, y en el segundo todos los demás: Anova, Esquerda Unida, Podemos y las mareas que gobiernan Santiago, A Coruña y Ferrol.

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Noriega le echa un pulso a Villares y exige cambiar la dirección de En Marea