José Blanco se desvincula de cualquier decisión sobre la seguridad en Angrois

El exministro pide disculpas «por acción u omisión» y asegura que incluso ofreció al PP retrasar la inauguración de la línea tras ganar este partido las elecciones del 2011


redacción / La Voz

El exministro de Fomento, José Blanco, llegó al Congreso preparado para uno de los momentos clave de su vida política, cinco años y medio después del accidente ferroviario que ocurrió en una línea inaugurada por él mismo. En una intervención inicial en la comisión de investigación del Alvia, más larga de lo habitual, el ahora eurodiputado del PSOE recordó que conocía a tres personas de las 80 fallecidas en el accidente y que una de ellas era «muy cercana». Y que si se opuso en su momento a la comisión de investigación fue porque cree, como se recoge en los tratados de la Unión Europea, que estos foros parlamentarios no deben coincidir con procesos judiciales en curso. «Hoy, sin embargo, quiero decir que lamento haber sido consecuente con esta tesis porque ello se ha interpretado como un deseo de encubrir hechos o dificultar su investigación. Si esa postura ha añadido dolor a las víctimas, quiero manifestarles y ofrecerles mis más sinceras disculpas», admitió. Cree que esta posición pudo haberse interpretado como un intento de encubrimiento o de dificultar la investigación.

Blanco aseguró que nunca promovió un relato alternativo sobre el accidente «ni tuve conversación alguna durante su mandato con quien me sustituyó en el cargo», dijo en referencia a Ana Pastor, que intervendría a continuación. Afirmó que no modificó la planificación de plazos para la línea de alta velocidad Santiago-Ourense, pues estaban contenidos en el pacto del Obradoiro suscrito con la Xunta, y que, en todo caso, se alargaron, porque tomó decisiones para mejorar las prestaciones de la línea de alta velocidad. El acceso a la estación de Santiago fue adjudicado a finales de 2003, «y les recuerdo que fui nombrado ministro en abril de 2009», matizó. El adelanto de la electrificación de la línea Santiago-A Coruña, dijo, «fue la única modificación sobre el calendario previsto a mi llegada al ministerio». «Nunca, repito, nunca, nadie me trasladó dificultad alguna para cumplir el calendario», añadió. Quiso así desvincular el proceso de construcción de la línea de las supuestas prisas por las elecciones, e incluso reveló que le ofreció al PP retrasar la inauguración cuando este partido ganó las elecciones a finales de noviembre del 2011. Le dijeron que no hacía falta.

Blanco justificó el cambio de proyecto para explotar la línea en ancho ibérico en que se notaran los ahorros de tiempo de la nueva infraestructura, que se perdían en el paso de los trenes por los cambiadores de ancho. Pero se desvinculó de cualquier decisión sobre la seguridad de la línea. Aseguró que solo firmó la autorización de la continuidad de las obras de montaje de vía, y que por sus manos nunca pasó el modificado de señalización y seguridad, que fue donde se alteró el alcance del ERTMS, el sistema de máxima seguridad, dejando desprotegida la curva de Angrois donde se produjo el accidente. «Lo que firmé no tenía nada que ver con la modificación de la cobertura del ERTMS. Algo de lo que no tuve conocimiento, ni tenía por qué tenerlo», aclaró. Blanco volvió a disculparse «si por acción u omisión, de hecho o de palabra, a lo largo de este tiempo no he podido o no he sabido contribuir a paliar el dolor causado por esta tragedia».

Gabriel Rufián (ERC) le agradeció que se disculpara, pero le recriminó que, como pasó con el exsecretario de Estado Rafael Catalá, «da la impresión de que fueron ujieres en el ministerio». Rufián le preguntó si se arrepentía de algo. «Solo me arrepiento de no haber aceptado la comisión de investigación», le contestó. Blanco insistió en que él inauguró la línea, pero no autorizó su puesta en servicio, que dejó en el ámbito más técnico del ministerio, como la decisión de acortar el alcance del ERTMS, que circunscribió al ADIF. Pero negó que esta decisión tuviera que ver con costes o intereses comerciales. «Por intereses comerciales nunca se hubiera hecho esta línea», dijo. «Usted viene con un veredicto claro, da igual lo que se diga aquí», le recriminó a Rufián.

En el debate con Alexandra Fernández (En Marea), que le preguntó si el ERTMS hubiera evitado el accidente, Blanco empezó a derivar responsabilidades hacia el maquinista. «Lo que no fue normal es que el tren pasara a más de 80 por hora por allí», dijo. Recordó unas declaraciones del conductor del Alvia en un programa de televisión y le recriminó que aceptara atender una llamada telefónica antes que «frenar» el tren. E incidió en una frase del maquinista, cuando dijo en esa entrevista que tenía la conciencia tranquila. «Allá cada uno con su conciencia», remachó. «Entiendo que las víctimas intenten buscar una responsabilidad como sea», dijo. «Tendré presente toda mi vida este accidente, no me puede ser ajeno», concluyó.

El exministro de Fomento recordó que unas actas del ADIF demuestran que las discusiones sobre los análisis de riesgo en Angrois se llevaron a cabo en el ámbito técnico. «A ustedes en esta comisión solo les interesaba que viniera el ministro», le espetó a Alexandra Fernández, a quien recriminó que no se llamara a altos cargos del ministerio durante su mandato que tenían amplias responsabilidades sobre el ADIF o Renfe.

A preguntas de Pilar Cancela (PSOE), el eurodiputado socialista negó que existiera un pacto de silencio con el PP respecto al accidente. «No se pudo probar que hubo publicidad engañosa sobre la línea, porque no la hubo», afirmó en referencia a la acusación de las víctimas.

El presidente de la plataforma de víctimas del Alvia, Jesús Domínguez, expresó su temor a que PP y PSOE acaben pactando en el Congreso para no señalar a los exministros de Fomento José Blanco y Ana Pastor como responsables políticos del accidente. Así lo ha puesto de manifiesto a los periodistas durante la concentración que organizaron frente a las puertas del Congreso mientras comparecían los dos políticos.

El abogado del maquinista, Manuel Prieto, tildó de «impresentable» la intervención de Blanco, a quien acusó de dar prioridad a la inauguración de la línea frente a la seguridad.

La eurodiputada del BNG Ana Miranda, que fue mencionada por el exministro cuando se refirió a sus «interpretaciones torticeras» sobre el accidente, aseguró que que va a presentar una queja en el Parlamento Europeo por lo que cree que es un «insulto».

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La exministra de Fomento, Ana Pastor, se enfrentó al hecho de ser el primer presidente del Congreso que, en ejercicio de su cargo, comparece en una comisión de investigación. Pastor, que era la máxima responsable de Fomento cuando ocurrió el accidente de Angrois, aseguró que su prioridad en aquel momento fueron las víctimas, así como llevar a cabo una auditoría global de la seguridad ferroviaria en España. «Me involucré profesionalmente y personalmente en la atención a las víctimas», dijo, mientras hacía un repaso, en su intervención inicial, de la normativa aprobada durante su mandato en relación con los afectados y la seguridad ferroviaria.«Fue una noche dura, había personas que no se sabía si estaban, y algunos teníamos a algún amigo allí», explicó sobre el día del accidente, aquel 24 de julio del 2013. El tono de su comparecencia fue de guante blanco, incluso por parte de los diputados más aguerridos de la comisión.

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