El cabecilla de la red de narcotráfico desarticulada en O Salnés, un viejo conocido de la Operación Campeón

S. González / J. R.

GALICIA

Una veintena de agentes con perros e instrumentos de búsqueda registraron a fondo una conservera junto al principal detenido
Una veintena de agentes con perros e instrumentos de búsqueda registraron a fondo una conservera junto al principal detenido OSCAR VIFER

La Guardia Civil sitúa al frente de la organización a Manuel Osorio Grande

02 oct 2019 . Actualizado a las 16:42 h.

El hombre al que la Guardia Civil sitúa al frente de la organización desarticulada este lunes en el corazón de O Salnés es Manuel Osorio Grande, cuyo nombre saltó a los papeles en el 2011, al ser detenido en el curso de la operación Campeón. Aquella investigación sobre el fraude millonario que perpetró el empresario farmacéutico lucense Jorge Dorribo, fallecido hace apenas tres meses, lo vinculó con Osorio, un cambadés relacionado con el mundo de la náutica y pasado inquieto, que habría actuado como testaferro en una puja por una conservera embargada a los Charlines.

Hay factores, en el mundillo del narcotráfico, que giran como una rueda para repetirse una y otra vez. La querencia por los cocederos y las conserveras es uno de ellos. El principal de los registros que se efectuaron ayer tuvo como escenario una amplísima propiedad ubicada en Castrelo (Cambados), muy cerca de O Facho. Se trata de cuatro mil metros cuadrados edificados que se levantan sobre una propiedad de 53 hectáreas. Estos son los datos que figuran en la ficha con la que salió a subasta hace cuatro años.

La instalación, que funcionó como depuradora de mariscos bajo la marca Carson y fue identificada por el Concello de Cambados como el origen de una serie de vertidos, carece hoy de actividad conocida. Ayer fue tomada, literalmente, por una veintena de agentes provistos de tenazas, palas, mazos y estacas. Con la ayuda de una unidad canina, buscaron durante horas otro alijo generoso de cocaína que, sospechaban, se ocultaría en la inmensa conservera y se sumaría al cargamento incautado en la primera fase.

La operación de ayer, con registros en Vilagarcía, Cambados y Vilanova de Arousa, condujo a realizar nueve detenciones -anteriormente ya se habían realizado tres más en otros territorios- y desarticuló una trama capaz de mover cargamentos de cocaína que en el mercado se habrían traducido en unos 18 millones de euros. A excepción de su teórico cabecilla, el perfil de quienes han caído responde al de gente razonablemente joven, de poca monta y con escaso peso en los archivos policiales, al menos por lo que respecta al tráfico de sustancias psicotrópicas. Curiosamente, varios de los sospechosos a los que la Guardia Civil echó el ojo se habían esfumado de los lugares donde habría sido normal dar con ellos un lunes de agosto.

La operación

El desembarco en el corazón de O Salnés de los equipos de investigación contra el crimen organizado (ECO) de la Guardia Civil contó con el apoyo de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) llegados de Madrid y de varias brigadas de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Ucesic). Los ECO actuaron bajo la dirección de un juzgado ajeno a Galicia, el mismo que inició una operación conjunta entre España y Portugal de la que el operativo arousano constituye una segunda fase. Las pesquisas alcanzaron O Salnés tras la incautación de un importante alijo de cocaína, que podría haber alcanzado la media tonelada y que fácilmente podría haber superado los 18 millones de euros, una vez puesto en circulación.

Esta cifra proporciona una idea acerca de la capacidad de maniobra que poseía la trama a la que la Guardia Civil acaba de golpear. Los registros se iniciaron temprano, de buena mañana, en Vilanova y Cambados. En la primera de las localidades, los miembros del ECO peinaron a fondo una vivienda ubicada en las proximidades de su casco viejo, cerca de la casa natal de Valle-Inclán. En la segunda, un piso en pleno centro de la villa, a un paso de la Casa do Concello. Al menos uno de los detenidos fue conducido por los agentes al interior de ambas propiedades para que los acompañase en una exhaustiva labor de inspección en la que no faltó de nada. Ni siquiera instrumentos como tenazas y palancas con los que forzar cualquier escondite.

Poco después, el operativo se trasladaba al centro de Vilagarcía. Dos todoterrenos oficiales y dos vehículos camuflados se apostaron a las puertas del edificio Lara, una construcción de doce alturas que arrastra su propia y tortuosa historia urbanística. Pese a los rumores que rápidamente se apoderaron de la calle, el objetivo de la Guardia Civil no apuntaba, en este caso, a ningún piso, por lujoso que pudiese ser, sino al subterráneo que funciona como estacionamiento del inmueble, allí donde se ubican sus trasteros. Durante cuarenta minutos, los agentes registraron el garaje. A continuación, la comitiva tomó rumbo a Cambados, de nuevo, pero en esta ocasión el lugar al que se dirigía no tenía nada que ver con su casco urbano, sino con otro emplazamiento de resonancias legendarias en el particular universo del narcotráfico arousano: el mismo entorno de la desembocadura del Umia en el que Sito Miñanco gestionó el astillero de O Facho, escenario de sus últimas creaciones en materia de planeadoras, con la isla de A Toxa a la vista.