Cicatrices abiertas por los fuegos del 2017

El sur de Pontevedra se recupera con miedo a otra posible oleada incendiaria


VIGO / LA VOZ

Angelina Otero, de 78 años, y Maximina Iglesias, de 86, son la peor secuela de aquel fin de semana de humo y ceniza en el sur de la provincia de Pontevedra. También de muerte, pues ninguna puede contarlo. Fallecieron mirando de frente al infierno. Una caravana de coches evacuaba por pistas a vecinos de Chandebrito (Nigrán). El ocupado por ambas, debido al humo, se perdió, y ellas acabaron abrasadas por las llamas. Igual que 18.848 hectáreas, 7.000 más que en todo el año 2006. La penúltima gran cicatriz causada por el fuego en montes gallegos. El fallecimiento de Maximina y Angelina hizo de su aldea, Chandebrito, el símbolo de lo ocurrido el 15 de octubre del 2017.

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