
El expresidente de la Xunta sigue activo en la docencia y no echa de menos el pasado: «Lo mejor está por venir»
30 abr 2021 . Actualizado a las 10:40 h.Fernando González Laxe (A Coruña, 1952) es, en primer lugar, profesor. Y luego, político. Pudo haber sido uno de esos presidentes autonómicos eternos, pero un millar de votos le concedieron esa parte de la historia a Manuel Fraga. Habla como un hombre serio que más pronto que tarde se deja llevar por un humor retranqueiro del que, desde luego, no carece.
-No sé si sabré responder a sus preguntas.
-Seguro que sí.
-Nunca se sabe, como dice Mariano Rajoy.
-Ja, ja. Ya que cita a los clásicos, comencemos por el aniversario del Estatuto. ¿Qué recuerdos le trae esta conmemoración?
-Recuerdos muy bonitos, porque eran unas aspiraciones personales y colectivas de reclamar una autonomía para tu país y eran momentos de reivindicación, con lo que tenías puestas todas tus energías en esos temas. Y una ilusión enorme de que un país con características propias innatas consiguiera un marco de competencias propio.
-Otras comunidades han ido desarrollando sus estatutos en estos años. ¿Hemos sido los gallegos poco ambiciosos?
-Nosotros queríamos recuperar un tiempo histórico que se había congelado en 1936 y, al mismo tiempo, nos cogió la entrada en la Comunidad Europea. Buscábamos aprovechar los dineros de Europa para llevar a cabo nuestra modernización. Piense que en aquel momento el mundo rural tenía mucho más peso que el mundo urbano. Y ahora eso es al revés. Otros pedían más autonomía, pero nuestro proceso era mucho más práctico, era transformar el país.
-Transformación grande.
-La agricultura representaba el 30 % del PIB. Hoy representa el 6 % Ha sido un cambio de generación, de mentalidad. Y sobre todo, los gallegos hemos aprendido a gestionar; somos buenos gestores. Antes éramos un poco dependientes de las políticas de descentralización. Ahora tenemos autonomía. Yo soy muy positivista en eso.
-¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
-No. Los tiempos buenos son los que tienen que venir.
-¿Cuáles son sus mejores recuerdos de su etapa como presidente?
-Tengo dos, porque son dos grandes acciones que han servido para el avance de Galicia: la creación del Sergas y las universidades de A Coruña y Vigo. Son dos temas de políticas de bienestar básicas. Por esas dos cosas valió la pena ostentar la presidencia de Galicia y que aquel Gobierno pase con muy buena nota los exámenes.
-¿Y los peores?
-Hay dos momentos muy duros: los atentados, porque en Galicia los grupos terroristas han asesinado a personas. Los recuerdo a todos. En segundo lugar, los incendios.
-Eso no ha cambiado tanto.
-Es una pena que no tengamos esa conciencia, de que el monte es una de nuestras grandes riquezas. Nosotros tenemos una gran riqueza, que es el monte y una gran oportunidad, que es el mar. Esas son para mí, las dos grandes apuestas.
-Cuando perdió aquellas elecciones de 1989, ¿pensaba que la derecha iba a gobernar tantos años en Galicia?
-Yo perdí por mil votos. El PP no esperaba ganar. Lo que yo no esperaba es que en el PSOE se instaurara esa política de que el que pierde es expulsado, no se espera un poco más. Los líderes no son como el champán, que abres una botella y sale una burbuja. Los líderes hay que formarlos.
-¿Somos los gallegos de derechas?
-No, no. Los gallegos somos capaces de combinar la fe con un comportamiento pagano. Somos muy ambivalentes; capaces de creer en el apóstol Santiago y en la Santa Compaña. Los gallegos somos capaces de dar muchos pasos y acertadamente aunque no utilizando siempre la línea recta. Pero llegamos al destino.
-¿Ya piensa en la jubilación?
-No, no. Yo estoy activo y sigo dando clase en la Universidad. Y me lo paso muy bien. Los alumnos son muy exigentes, reclaman que les expliques lo que está ocurriendo hoy. Eso me obliga a estar al día. Cada clase me pone un poco nervioso. La docencia es una de las profesiones más bonitas que hay.
-Usted ha estado ligado siempre a los puertos, la pesca...
-En la facultad todos queríamos estudiar la agricultura, que era el tema de moda. Pero mi profesor de entonces me dijo que ya había mucha gente y que mejor mirara el tema pesquero. Y entonces hablé con Valentín Paz Andrade y Domingo Quiroga. Ellos me dijeron que tenía que embarcarme y lo hice en el puerto de Malpica para hacer la pesca del cerco. En Alemania me embarqué en el Báltico. Yo siempre digo que soy el economista del salitre.
-¿Es verdad que fue campeón de España de atletismo?
-No. Fui un deportista al estilo americano. Fuimos becados por la Universidad de Santiago para formar parte del club de atletismo. En los campeonatos universitarios sí gané, pero campeón de España no fui.
-¿Cual era su prueba?
-Los 800. Tenía una buena marca, pero no me daba para los Juegos Olímpicos, je, je.
-Una prueba difícil.
-Hay un momento que corres sin oxígeno y acabas exhausto.
-Como en la política.
-Sí, ja, ja. A mí, para la política el atletismo me vino bien.
-¿Celta o Dépor?
-Dépor, pero el de antes; el de Naybet y Bebeto.
-¿Cómo se definiría en pocas palabras?
-Los dos conceptos que más me definen son responsabilidad y solidaridad.
-¿Qué hace cuando tiene tiempo?
-Me gusta el deporte, la gastronomía, viajar, aunque ahora no se puede. También me gusta estudiar, aunque pueda parecer extraño.
-¿Sigue haciendo deporte?
-Sí, pero con esto de la pandemia, en casa. Cinta y bicicleta. Con mi nieto, ja, ja.
-Esto de los nietos cambia a las personas...
-Completamente. Con los hijos eres exigente; en los nietos, te reflejas
-¿Cuántos tiene?
-Cuatro. Dos chicos y dos chicas. Y me lo paso extraordinariamente bien con los cuatro.
-¿Le gusta cocinar?
-No tengo la paciencia de cocinar, pero sí me gusta comer.
-¿Qué es lo que mejor se le da?
-Escuchar.
-¿Y lo peor?
-Tocar instrumentos musicales, porque no sé tocar ninguno.
-¿Y le habría gustado?
-Sí, quizás el piano, que es un instrumento muy completo.
-¿Tiene un lugar favorito?
-La Illa de Arousa.
-¿De qué se arrepiente?
-De nada. Las decisiones que he tomado fueron muy reflexivas.
-Dígame una canción.
-A Love Supreme, de John Coltrane. Es una canción a Dios. Me gusta mucho el jazz. Tengo muchos discos; más de mil.
-¿Qué es lo más importante en la vida?
-El cariño de la gente y tu cariño a la gente. Y esa máxima de sé fiel a ti mismo. Eso también es muy importante.