
Más de 70 localidades se sumaron a la iniciativa de Avante LGBT para reclamar justicia para el joven, que murió tras recibir una brutal paliza en A Coruña
06 jul 2021 . Actualizado a las 09:46 h.En O Porriño, Ponteceso, Lourenzá, A Cañiza, Meaño o Verín. En Cambre, Redondela, Soutomaior o Vila de Cruces. Hasta 74 localidades de las cuatro provincias gallegas acogieron este lunes a la ocho de la tarde concentraciones en repulsa al asesinato de Samuel, el joven que murió en la madrugada del viernes al sábado en A Coruña víctima de una brutal paliza. La iniciativa partió del colectivo Avante LGBT para exigir justicia para Samuel y denunciar la LGBTfobia.
En A Coruña, la plaza de María Pita estaba abarrotada. «Samuel, hermano, no estás solo» fueron las únicas palabras que interrumpieron el manifiesto y las declaraciones de sus amigos, visiblemente emocionados, informa Lucía Cancela. La multitud aplaudió y levantó el puño en acto de protesta y apoyo del joven asesinado. Todos sus seres queridos pidieron justicia y respeto para la familia, «que ahora no están preparados para hablar; pero acabarán haciéndolo». Los padres de Samuel no estuvieron presentes.
Hubo varias banderas LGTBI desplegadas, pero se intentó respetar el deseo de su padre de liberar de etiquetas esta manifestación.
«O noso colectivo non debe tolerar ni unha vida máis», reclamó I. R., en el medio del tumulto de gente, añadiendo que la sociedad «cometeu o erro de normalizar un discurso de odio». Precisamente el odio fue la causa que otras jóvenes utilizaban para explicar el atroz asesinato: «Me hace falta entender que está pasando. Porque no lo comprendo. En la última semana, en pleno mes del orgullo, se han sucedido una agresion homófoba tras otra. Solo vienen del odio». Su acompañante lo tenía claro: «Vengo hoy porque primero fue él, pero mañana podría ser yo».
Por otra parte, Paula, otra de las presentes, no dudó al explicarlo: «Pienso que si hubiese sido una persona heterosexual, los hechos habrían sido de una manera diferente». La jornada se cerró entonando la canción What's up de 4 non blondes (en inglés, qué pasa). Un título que ilustró a la perfección un asesinato incomprensible.
También en el resto del país, con multitudinarias manifestaciones en ciudades como Madrid, Oviedo o Barcelona.
Al mediodía, frente al palacio municipal de María Pita, decenas de personas guardaron un minuto de silencio en memoria del joven. En el acto participaron diferentes instituciones como el Gobierno local, encabezado por la alcaldesa, Inés Rey, y la Xunta, a través de su delegado en A Coruña, Gonzalo Trenor. También han estado presentes la subdelegada del Gobierno, María Rivas, y concejales de los grupos de la oposición -PP, BNG y Marea Atlántica-.
«Condenamos cualquier tipo de violencia y está en concreto, brutal e irracional», ha expresado la alcaldesa, quien también ha demandado «prudencia y respeto» para el trabajo de la Policía Nacional para esclarecer los hechos. Por su parte, Gonzalo Trenor ha explicado que las sensaciones son de «unha tristeza inmensa» e hizo un llamamiento a la «no violencia, a que no haya tanto odio y a que la gente pueda disfrutar como quiera y sin miedo del ocio nocturno».
Respecto a los últimos incidentes de odio en la ciudad, como la agresión a un matrimonio homosexual la semana pasada, el portavoz municipal del BNG, Francisco Jorquera, lamentó que «na política actual hai quen avala, lexitima e azuza o discurso do odio». Mientras tanto, la portavoz de Marea Atlántica, María García, ha pedido analizar los acontecimientos «con calma» y añadió que A Coruña «rexeita eses comportamentos».
Por el momento, la Policía Nacional localizó y tomó declaración a trece sospechosos, si bien los investigadores creen que son siete las personas directamente implicadas en la agresión mortal. Aunque técnicamente no se les puede considerar detenidos, fueron conducidos al cuartel de la Policía Nacional en Lonzas para ser interrogados. Desde la brigada de Policía Judicial ya se aseguraba durante el domingo que los primeros arrestos tendrían lugar en «cuestión de horas».
Según cuentan las amigas que acompañaban a Samuel la noche que fue asesinado, «todo comenzó con una discusión por un móvil y terminó como un ataque homófobo». «El primer agresor buscaba pelea y nos tocó a nosotros», denuncian.
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Relata Lina que estaba haciendo una videollamada en la calle junto a Samuel cuando pasó una pareja frente al teléfono. «El chico se dirigió a nosotros a gritos diciéndonos que dejásemos de grabarlos», recuerda. «Intentamos explicarle que estaba confundido, que estábamos haciendo una videollamada y enseñándole la zona donde estábamos a una amiga», añade. Hasta Vanesa, que seguía al otro lado del teléfono, elevó el volumen para corroborar ante el agresor que estaba equivocado. No sirvió de nada. Según Lina, «el chico quería pelea y nos tocó a nosotros». El joven se fue a por Samuel y le dijo: «O paras de grabar o te mato, maricón». A la víctima no le dio tiempo más que a contestar: «¿Maricón de qué?». A partir de ahí empezó a recibir golpes. Primero, un fuerte puñetazo. Lina intentó mediar, como también lo hizo al principio la chica que acompañaba al agresor; si bien más tarde no hizo nada. «Incluso me dijo que me apartara, que no pintaba nada ahí», explicó entre lágrimas.
Al cabo de un rato, después de que otro joven que pasaba por allí lograse parar al agresor, unas diez personas rodearon a Samuel soltándole patadas y puñetazos por todo el cuerpo, «llamándole maricón de mierda», según recuerda Vanesa, otra amiga presente durante el ataque.