Rueda defiende la estabilidad política en Galicia como estímulo para atraer inversiones

Xosé Vázquez Gago
X. Gago REDACCIÓN

GALICIA

La Voz

El presidente de la Xunta afirma en la jornada Cumprir cos compromisos: a folla de ruta da Xunta para 2030, organizada por Abanca y La Voz, que Galicia no admitirá quedarse atrás en la financiación autonómica

28 may 2024 . Actualizado a las 21:13 h.

Galicia cuenta con la estabilidad necesaria, pero debe tener «mentalidade aberta para non deixar pasar as oportunidades» en materia industrial, dijo el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, durante la jornada Cumprir cos compromisos: a folla de ruta da Xunta para 2030 organizada por Abanca y La Voz de Galicia en el Museo Santiago Rey Fernández-Latorre con una importante presencia del mundo económico de Galicia.

Durante su intervención, que estuvo precedida de otra de Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, Rueda afirmó que su Gobierno «non se vai arrugar» ante negativas «a priori» basadas en datos expuestos «sen coñecer» sobre propuestas industriales, y afirmó que en otros lugares se están «frotando as mans para que aquí tiremos a toaia» y lo aprovecharán «sen miramentos». Al principio no citó de forma expresa la planta de Altri en Palas de Rei, contra la que este fin de semana hubo una manifestación, pero sí lo hizo a preguntas del director de La Voz, Xosé Luís Vilela, tras su discurso.

El titular de la Xunta precisó que se refería al proyecto de la firma portuguesa «e a outros», y advirtió que si dejamos caer un proyecto por «presións» será «moi difícil» poner cualquier otro en marcha, «e quedaremos a expensas» de los que presionan por «razóns moi diversas» y en algunos casos «pouco explicables».

El presidente subrayó en consecuencia que hay que «evaluar» cada proyecto y permitir que salgan adelante si cumplen las condiciones. De lo contrario, «se dicimos non por sistema, por presións», entraremos en un «bucle sin fin» de pérdida de inversiones.

A su juicio, la Xunta está poniendo las condiciones para evitar ese escenario y puso como ejemplo la creación de la nueva Oficina Económica de Galicia, la ventanilla única para los nuevos proyectos.

A preguntas del director de La Voz, Rueda también mostró su desacuerdo con la paralización de proyectos eólicos por decisión del TSXG, a pesar de la sentencia del Supremo y de que cuentan con informes favorables de impacto ambiental. El presidente advirtió que esa situación tiene «consecuencias» tanto en la implantación como en el mantenimiento de empresas que dependen de fuentes de energía verde, y advirtió que Galicia se arriesga a perder posiciones en la carrera para atraer las empresas del futuro.

Durante el coloquio también destacó la importancia del sector turístico, y rechazó pedir una tasa extraordinaria para ese sector desde la Xunta, aunque no rechazó que lo hagan ayuntamientos como el de Santiago, que ya lo ha planteado.

Antes, en su discurso, Rueda planteó sus líneas generales de su programa hasta el 2030. Explicó que entiende la acción de gobierno como una mezcla de «xestión e planificación». Situó como principios básicos la mejora de los servicios públicos, el rigor en las cuentas públicas -puso como ejemplo que Galicia es la segunda comunidad de régimen común que paga antes a los proveedores- y la honestidad de cumplir los compromisos anunciados.

El presidente subrayó la importancia de la colaboración público-privada y en la defensa de los intereses de Galicia. «Aquí todo o mundo vai ao seu e nos temos que ir ao noso», proclamó. Pero subrayó también que ese ánimo reivindicativo debe ir acompañado siempre del reconocimiento de que Galicia forma parte de un «conxunto» con un sistema de solidaridad interterritorial beneficioso.

De ahí que insistiese en la necesidad, ya durante el coloquio, de plantear la nueva financiación autonómica. Rueda reclamó al Gobierno la convocatoria de la Conferencia de Presidentes Autonómicos para analizar el nuevo modelo, y recordó que tiene la obligación legal de atender esa petición. Además, reconoció al director de La Voz que «vai haber seguro dificultades» en esas negociaciones ante la compleja situación política del país. Pero insistió en que Galicia «non vai admitir un fondo de liberación» o negociaciones bilaterales del Gobierno con determinadas comunidades autónomas —surgió el caso de Cataluña— que comprometan parte de la «tarta xeral» antes de que se produzca una negociación conjunta. «Sei que imos ter que ceder, pero os demais tamén», afirmó.