Galicia, a la cabeza del menor abandono en los tres niveles de FP

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Alumnos de FP básica en el CIFP Ferrolterra
Alumnos de FP básica en el CIFP Ferrolterra CARLOS CARBALLEIRA

La comunidad es, junto a País Vasco y Navarra, la de mejores resultados, aunque en general las tasas de titulación de formación profesional son mejorables

04 jul 2024 . Actualizado a las 12:05 h.

CaixaBank Dualiza ha realizado un estudio pionero sobre abandono y formación profesional en España, y según el informe, el País Vasco y Galicia son las comunidades con menos fracaso en las tres etapas de FP. Las cifras son buenas en el contexto español, pero están lejos de lo deseable, son «razonablemente buenas», resume Francesca Salvà Mut, directora del informe, titulado El abandono de los estudios en la Formación Profesional en España: Diagnóstico y propuestas de mejora.

Lo interesante del trabajo es que por primera vez se cuantifica y analiza el abandono de los estudiantes de FP: «En la agenda europea reducir el abandono escolar es una prioridad, porque impulsará la competitividad y también la inclusión», resalta Mónica Moso, responsable del Centro de Conocimiento e Innovación de CaixaBank Dualiza.

Para este trabajo se usaron datos del Ministerio de Educación, FP y Deporte de los cursos 2016/17-2019/20, aunque ya hay estadísticas de otros años posteriores. «Ha habido mejoría pero no grandes cambios —explica Salvà— y las tendencias se mantienen». Es decir, el informe puede considerarse actual.

Según este, el abandono de los estudios es menor en Galicia en los tres niveles: en grado básico es del 32 %, frente al 50 % de Madrid; en grado medio, del 26 frente al casi 40 % de Canarias; y en grado superior, del 16 frente al 24 % de Comunidad Valenciana y Aragón.

Hay datos que se repiten en proporción en toda España: cuanto más elevado es el nivel de FP, menos abandono; cuanta más industrialización hay en el territorio, menos abandono; cuanta más ocupación de titulados de FP, menos abandono. Además, «cuanto menos abandono hay en FP básica, menos en grado medio y menos en superior; el nivel básico repercute en la calidad de todo el sistema», apunta Mónica Moso.

También es general que en los lugares con más ocupados en el sector servicio hay más abandono de los estudios, ya que los jóvenes pueden encontrar trabajo con facilidad, empleos que no exigen titulación pero que los aboca a la precariedad. En sentido contrario, los territorios más industrializados necesitan trabajadores formados.

Los tres primeros meses, claves

Hay que entender que cuando se habla de abandono o de finalización de los estudios se habla de cuatro años, el límite legal para terminar los estudios: se considera un éxito acabar una FP en cuatro años. Y analizando los datos, las investigadoras descubrieron que el primer curso es fundamental, sobre todo los tres primeros meses.

En ese sentido, las expertas apuestan por sistemas de alerta temprana, detección precoz de los problemas y formar a los profesores para que tengan herramientas pedagógicas para atraer al alumnado, sobre todo el de los niveles más bajos.

Una solución para el éxito del grado medio: centros integrados con residencia

El estudio analiza los datos, pero se realizaron diferentes focus group, grupos de discusión, para completar el análisis con una valoración cualitativa. De ahí salieron conclusiones muy interesantes, aunque no respaldadas por estadísticas ya que no hay tantos datos. Una de las preocupaciones era el abandono relativamente alto de la FP de grado medio, y ahí se valoraba que los centros integrados (CIFP), donde solo se ofrece FP, funcionan muy bien para generar adherencia en los alumnos: «Los estudiantes ven que son importantes, que hay recursos, que hay una apuesta muy fuerte por la FP, y los de grado medio tienen cerca a los de superior y ven que pueden tener una carrera profesional», apunta Salvà.

¿Es mejor tener centros de FP en cada municipio o deberían centralizarse por comarcas? Este segundo caso es por el que apuestan las expertas: centros potentes y ayudas para el transporte de los alumnos. Incluso, que estos espacios funcionen como las antiguas universidades laborales, que incluían residencia para los alumnos que tuviesen más problemas para trasladarse, bien toda la semana o bien unos días concretos.

Lo que descartan ambas es la FP a distancia en los grados básico y medio. En estos ciclos no solo se aprenden conocimientos técnicos sino, como señala Moso, «es tan importante fomentar las habilidades sociales, el trabajo en equipo, el compromiso en el trabajo... ofrecen un capital relacional destacado que favorece a todos los alumnos». Como mínimo, apunta, la formación debería ser híbrida, aunque también quiere añadir que «nada de esto aparece en el informe», más centrado en datos objetivos.

Si el apoyo a la diversidad y la formación del profesorado son pilares en los que se asienta el éxito de la FP básica, en la FP de grado medio hay un tercer factor: la orientación. En este sentido, las investigadoras consideran que los equipos de orientación suelen tener problemas de personal, son insuficientes para atender a todo el alumnado de referencia, por otra parte, y hay desconocimiento de la etapa (se ofrece poco y a veces se limita a la oferta cercana, más allá de los intereses del alumno).

Poca «adherencia»

Se dice que hay poca adherencia a un tratamiento cuando los pacientes lo empiezan pero enseguida lo abandonan, se cansan. En el caso de la formación, este fenómeno se da sobre todo en la gente joven que deja los estudios y los retoma en el futuro. Muchos de estos fracasan en su intento de terminarlos porque «las razones para el abandono se mantienen», según explica Salvà.

 ¿Hay algún abandono educativo aceptable? Mónica Moso cree que cualquier porcentaje es mejorable, pero entiende que un buen objetivo es el mismo que se pide para medir el abandono temprano de la educación en general, el 9 %, aunque mide otras cosas.  

La formación de los extranjeros, el gran suspenso gallego

Las cifras de Galicia en FP no son malas en general pero hay una asignatura pendiente, un asunto que sorprende a la propia investigadora: la formación de los estudiantes extranjeros.

En este capítulo Galicia está mucho peor que la media nacional. Es una constante que los nativos tienen mejores resultados «en todas las etapas, todos los territorios y todas las familias de FP», en palabras de Francesca Salvà, pero en el caso gallego hay una brecha excesiva: en la FP básica, la tasa de finalización es del 36,6 % en Galicia frente al 60 % de los alumnos nativos; en FP de grado medio es de 21 puntos (45 frente a 66) y solo en FP superior están algo más equilibradas y en consonancia con la media española, ya que titulan el 54 % de los extranjeros frente al 72 % de los nativos. La distancia es de 10 puntos por encima de la media española en FP básica, de 2 puntos en la media y de casi dos puntos por debajo en la superior.

¿Qué significa? A falta de más datos gallegos, una explicación general tiene que ver, según la investigadora principal, «cómo se gestiona la diversidad del alumnado, qué tipo de intervenciones se realizan, tanto familiares como sociales y cómo se afronta la prevención del abandono».

Lo cierto es que la formación de los extranjeros es un asunto que preocupa a los sistemas educativos, y Suecia está desarrollando estudios sobre el rol en la FP de los emigrantes de segunda y tercera generación, según la zona donde viven (urbanas, periurbanas y rurales).