Ryanair exige 15.000 euros a un pasajero borracho que obligó a hacer un aterrizaje de emergencia

GALICIA

La aerolínea quiere limitar a dos consumiciones alcohólicas lo que los viajeros pueden beber en los aeropuertos
14 ene 2025 . Actualizado a las 13:44 h.La actitud violenta de un pasajero portugués obligó en enero del año pasado a desviar a Vigo un avión que realizaba la ruta entre Londres y Lisboa. «Era una mala bestia», narraron entonces viajeros del mismo vuelo que describieron de «alcoholizado» el estado del compañero de desplazamiento, que acabó enfrentándose a la tripulación y a los agentes policiales que entraron en el aparato para detenerle y conducirle al calabozo y a los juzgados.
Ryanair, la compañía en la que se registró la acción violenta del pasajero que obligó a aterrizar con carácter de emergencia el avión en Peinador, advirtió ayer estar dispuesta a emprender una cruzada contra los viajeros que alteran el orden, y en especial a los que superan niveles aceptables de consumo de alcohol.
La aerolínea irlandesa presentó ayer una demanda civil contra un nuevo pasajero cuya actitud obligó a la tripulación a desviar a Oporto el vuelo que había partido de Dublín a Lanzarote. Ryanair reclama 15.350 euros, que en su justificación se desglosan en conceptos como 7.000 euros por el coste del alojamiento de los 160 pasajeros y los seis miembros de la tripulación; 2.500 por tasas de aterrizaje en el Sá Carneiro, otra cantidad similar por los gastos legales contraídos hasta ahora en Portugal, o 1.800 más por el sobrecosto incurrido por la disposición de nuevos empleados en el avión en el que se dio continuidad al vuelo al día siguiente. «Los gobiernos europeos no toman medidas cuando los pasajeros conflictivos amenazan la seguridad de los aviones y los obligan a desviarse. Es hora de que las autoridades de la UE tomen medidas para limitar la venta de alcohol en los aeropuertos», indicó un portavoz de la compañía al anunciar la demanda.
Ryanair reclama, en concreto, que se limite a dos consumiciones alcohólicas lo que los pasajeros pueden consumir en los aeropuertos y se utilice para controlarlos sus tarjetas de embarque, como se hace para las compras en las tiendas libres de impuestos en las zonas de embarque.