Los lugartenientes de Sito Miñanco atacan las escuchas policiales de la operación Mito: «Fueron indiscriminadas»

J. R. VIGO / LA VOZ

GALICIA

Miñanco, antes de acceder a una sesión del juicio en la Audiencia Nacional.
Miñanco, antes de acceder a una sesión del juicio en la Audiencia Nacional. Carlos Luján | EUROPAPRESS

Las defensas que intervinieron en la sesión de este martes solicitaron la libre absolución de sus representados

25 feb 2025 . Actualizado a las 20:24 h.

Las defensas de los presuntos lugartenientes —hombres de confianza— del narcotraficante gallego José Ramón Prado Bugallo, conocido como Sito Miñanco, pidieron este martes una sentencia absolutoria para los encausados poniendo el foco en que las escuchas fueron «indiscriminadas» y negando que se les haya podido vincular con movimientos de dinero propios de actividad delictiva y que buscaran el blanqueo de fondos obtenidos de la droga. 

Este martes se reanudó en la Sección Tercera de la Audiencia Nacional el juicio contra el narco gallego y su organización, una cincuentena de personas, con más informes de las defensas en la que ya es la última fase de la vista oral antes del visto para sentencia. Si en la última sesión fue el turno de la defensa de Sito Miñanco, este martes los considerados como segunda línea en la pirámide de la organización respaldaron su tesis e hicieron hincapié en que la causa debía declararse nula por las presuntas irregularidades en la investigación policial. 

La defensa de Juan Antonio Fernández Fernández, uno de los hombres de máxima confianza de Miñanco, solicita al tribunal una sentencia absolutoria para él indicando que el hecho de que la Fiscalía le atribuya ser el gestor de la presunta organización y encargarse de la infraestructura -además de salir en multitud de vigilancias- «no le hace más culpable». Negó que se encargara de las embarcaciones rápidas de la organización y que tuviera alguna relación con el buque que pretendía importar 3,3 toneladas de cocaína en España, también se desligó del alijo aprehendido en los Países Bajos o con los movimientos de dinero. Al hilo, cargó contra el informe del ministerio público señalando que el juicio «no va de lo que cree la Fiscalía, sino de lo que pueda probar la Fiscalía». «Nos dice la Fiscalía que a pesar de no encontrar dinero, esos transportes estarían avalados por las vigilancias, pero es que, señorías, ninguno de los policías que ha declarado en este juicio manifestó haber visto en esas vigilancias ningún dinero», apuntó. 

Por otro lado, puso el foco en que tras más de dos años de investigación «hay muchas hipótesis pero ninguna certeza» y subrayó que los agentes también «se extralimitaron en plazos de prórrogas de escuchas». La defensa indicó que a su cliente se le intervinieron las comunicaciones durante 23 meses, cuando la norma marca un máximo de 18 meses. También echó en cara a la Fiscalía que haga referencia a la droga que se halló en un contenedor en los Países Bajos pero que la prueba no fuera llevada al plenario. «No existe absolutamente ninguna prueba de cargo y no existe el elemento objetivo del tipo en ese contenedor, que es la sustancia estupefaciente. Debería haberlo traído la Fiscalía al procedimiento, no vamos a hacer la defensa el trabajo de la Fiscalía para acusar a los investigados», añadió. 

El Niño

Por su parte, la defensa de David Pérez Lago, apodado el Niño por el resto de los investigados, resaltó que en los oficios de las sonorizaciones que grabaron a su cliente, este nunca fue identificado como uno de los sujetos a investigar, salvo en un atestado complementario. «El fundamento indiciario no puede ser más precario», indicó para luego aseverar que «no se ha desvirtuado su derecho a la presunción de inocencia» porque las pruebas que trata de usar el Ministerio Fiscal «han sido obtenidas con violación de derechos fundamentales. No presentan carácter de cargo, no son suficientes para acreditar los hechos que pretende la acusación y los hechos que sí puedan considerarse acreditados, algunos de ellos, sobre todo en cuanto al blanqueo de capitales, son hechos completamente atípicos», expuso su abogado. 

Tras esto, incidió en que las escuchas de sus comunicaciones fueron «indiscriminadas», algo «prohibido» por la ley, y criticó que se usaran sistemas de grabación no estandarizados y que permitían ser manipulados. En este sentido, lamentó que en el procedimiento se haya exigido a las defensas que acrediten que las grabaciones fueron manipuladas, y explicó que esto «es exigirles, ni más ni menos, una prueba diabólica». 

La defensa del encausado Raymond Van Rij solicita también la libre absolución de los delitos de los que se le acusa -tráfico de drogas con la condición de jefatura- al entender que de la prueba practicada en el plenario se puede concluir «la inocencia» de su cliente. Cabe recordar que la Fiscalía considera que Sito Miñanco tuvo que asociarse con él para acometer las acciones investigadas dada la complejidad de las operaciones. Y sostiene que este encausado «también disponía de un entramado criminal con contactos tanto en países suministradores de la sustancia como en los Países Bajos, para su almacenamiento y ulterior venta a terceros». 

En su declaración en el juicio indicó que él solo se ha dedicado a la venta de teléfonos encriptados y que Sito Miñanco tan solo era un buen cliente suyo al que suministró no menos de 50 teléfonos. Además, dijo no tener relación con las operaciones investigadas y lamentó haber estado «en el momento equivocado en el sitio equivocado».