La guerra civil se extiende al pulmón económico de Siria

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

REUTERS

El Gobierno y los opositores se acusan de un doble atentado en Alepo

11 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La guerra civil se extendió ayer a Alepo, pulmón económico de Siria y en donde hasta ahora reinaba la calma. Un doble atentado, uno cometido con un coche bomba conducido por un suicida, contra la sede de la Inteligencia militar y un cuartel de las fuerzas antidisturbios causó 28 muertos -civiles y militares- y 235 heridos, según la versión oficial. Los atentados coincidieron con el despliegue de carros de combate y soldados en algunos barrios de Homs, en su séptimo día de asedio.

La televisión estatal responsabilizó de los ataques a «grupos terroristas» y mostró imágenes de cuerpos mutilados y de un cráter causado por una explosión. Pero el Ejército Libre Sirio (ELS) y las organizaciones de opositores culparon al régimen de Bachar al Asad, acusándolo de tratar de desacreditar la insurrección y desviar la atención de la masacre en Homs.

«No tenemos ningún tipo de relación con estos atentados. Ni siquiera tenemos el tipo de explosivos que se precisa para ello», dijo por teléfono a la agencia DPA el coronel Riad al Asad, comandante del ELS. Lo único que reconoció es que poco antes en ese mismo lugar se enfrentaron desertores con armas ligeras y lanzagranadas a fuerzas del régimen. Según explicó a la BBC su segundo, Malik al Kurdi, los shabiha (matones del régimen) provocaron la explosión para detener la lucha con la milicia formada por militares desertores.

Alepo, muy cerca de la frontera turca, ha estado relativamente al margen de revueltas y disturbios. El control de la ciudad por parte de los shabiha y la falta de cohesión social han hecho que la revuelta no cale, señaló a Efe Suleimán al Halabi, dirigente de la Comisión de la Revolución en esa ciudad.

El doble atentado tuvo lugar poco antes de iniciarse las protestas convocadas tras la oración del viernes bajo el eslogan «Rusia mata a nuestros hijos», para denunciar el veto de ese país a la resolución de la ONU, manifestaciones que también tuvieron eco en otras ciudades del Golfo.

El rey saudí Abdalá, enemigo declarado del régimen de Al Asad, criticó el veto de Rusia y advirtió de las consecuencias. Por parte rusa, el viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, acusó a los occidentales de ser cómplices del agravamiento de la crisis por su apoyo a la oposición, y a esta última por negarse a dialogar con Damasco.

Contagio al Líbano

El Líbano mostró ayer los primeros síntomas de lo que se teme desde hace meses: el contagio de la crisis siria. El Ejército desplegaba tropas en la frontera con Siria ante las informaciones de supuesto tráfico de armas destinadas a la provincia de Homs, informó una fuente militar a DPA. Mientras, en la ciudad libanesa de Trípoli hubo al menos dos heridos en los choques, en los que resonaron tiros y granadas entre musulmanes suníes y alauíes, detractores y fieles a Bachar al Asad.

En Homs, denominada ya la capital de la revolución, los blindados entraron en el barrio Inshaat, donde los soldados inspeccionaba casa por casa. Durante períodos de calma, los altavoces se usan para pedir donaciones de sangre y suministros médicos, según Al Yazira.