Sarkozy se erige como el presidente del pueblo y el que «evitó la catástrofe»

Esperanza Suárez PARÍS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Endurece su tono contra Hollande y contraprograma el mitin de Le Pen

20 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Nicolas Sarkozy endureció ayer sus ataques contra el socialista François Hollande y contraprogramó la intervención de la ultraderechista Marine le Pen. El candidato a la reelección adelantó en media hora su discurso en su primer gran mitin, celebrado en Marsella y al que asistió Carla Bruni, para hacerlo coincidir con el de la aspirante del Frente Nacional (FN) en Lille.

Como ella, también empezó hablando de Francia. «La crisis lo ha cambiado todo» y por eso «las circunstancias hacen que el voto de los franceses sea decisivo». El conservador quiere ser «el candidato del pueblo francés» frente a la élites y el presidente que ha tenido éxito «para evitar la catástrofe».

Referencia a España

Ante más de 10.000 militantes y simpatizantes entregados, Sarkozy defendió su gestión de la crisis y «si alguien duda, que mire lo que le pasa hoy a un obrero griego, que piense en lo que pasa hoy a un jubilado italiano, que imagine lo que puede sentir un parado español que tiene pocas oportunidades de encontrar un trabajo porque el paro es tres veces superior que en Francia».

Sarkozy, en su papel de candidato, pasó a la ofensiva para contraponer su «amor por Francia» a las propuestas del candidato socialista, que «no la ama». «Ocultar la crisis es deshonesto y peligroso», según Sarkozy, que ya había llamado mentiroso a Hollande porque «finge ser Thatcher en Londres y Mitterrand en París». Sarkozy se presenta como «el candidato de la verdad» que «no miente a unos para contentar a los otros».

En declaraciones a la cadena BFMTV, Hollande constató que Sarkozy «ha elegido hacer campaña con violencia, con agresividad» porque en realidad «su proyecto es su balance». El socialista considera que el jefe del Elíseo ha cedido ante Angela Merkel y que es necesario renegociar el tratado europeo.

Hollande ha bajado ligeramente en los últimos sondeos, mientras Sarkozy se beneficia del golpe de efecto de su entrada en campaña con un aumento de entre medio y un punto en la intención de voto. Marine le Pen sigue bajando, aunque el líder conservador la tiene claramente en el punto de mira.

En Lille, la candidata del Frente Nacional se reconoció orgullosa de que Sarkozy intentara robarle la audiencia y animó a los dos mil asistentes a que sacaran «tarjeta roja» al presidente de la República. Las cartulinas se habían repartido a la entrada y con ellas Le Pen quería enviar un claro mensaje al inquilino del Elíseo. «Fuera, fuera, fuera», corearon los asistentes.

La campaña puede endurecerse hasta la primera vuelta del 22 de abril. Sarkozy se ha rodeado de un equipo que controla hasta las imágenes de los mítines, aunque se le haya escapado que el mar tranquilo que aparece de fondo tras el candidato en el cartel de campaña sea precisamente el mar Egeo.