
Cumple 100 días en el poder marcados por la persecución a la oposición
16 ago 2012 . Actualizado a las 10:07 h.El hombre más poderoso de Rusia comenzó con dureza su tercer mandato al frente del Kremlin: duras leyes contra la oposición, redadas contra los críticos y el controvertido proceso contra las Pussy Riot marcan los cien días de Vladimir Putin en el poder, que se cumplían ayer.
Pero sus opositores no tienen nada que celebrar desde su llegada al poder el 7 de mayo: el ex-jefe del KGB inicio su tercer mandato como presidente con una «contrarreforma política». Las medidas liberales de su predecesor y el hombre con quien se intercambió el poder, Dimitri Medvédev, hace tiempo que son historia. Y el punto álgido de este cambio, es el proceso político contra las Pussy Riot, por su «rezo punk» en la catedral del Cristo Redentor de Moscú contra Putin y el patriarca de la Iglesia ortodoxa. En Moscú ya se habla de una «alianza sagrada» entre el Kremlin y la Iglesia.
Con motivo del aniversario, incluso publicistas cercanos al Kremlin reconocieron que no hubo un «nuevo comienzo» o un «Putin 2.0», como el portavoz del presidente, Dmitri Peskov, había anunciado antes de las elecciones del 4 de marzo. En lugar de ello, se mantuvieron todos los miedos a su mano dura, dijo Slatinov.
Putin, que lleva trece años ocupando posiciones clave del poder, mantiene un ritmo frenético: en septiembre se espera que el Parlamento, controlado por su partido Rusia Unida, apriete aún más las tuercas a la oposición y persiga penalmente la difamación y las injurias.
Con sus actuaciones, no solo se granjea críticas, sino también apoyos. Una encuesta del instituto Levada asegura que más de la mitad de los rusos apoya las nuevas leyes criticadas por los defensores de los derechos civiles. Y solo uno de cada tres encuestados exige profundas reformas políticas.
El más popular
En todo el país, Putin sigue siendo de lejos el político más popular. Además, su seguridad en si mismo es enorme: gracias a los altos precios del petróleo y los buenos datos económicos, puede vanagloriarse de que Rusia ha sentido mucho menos la crisis económica, al contrario que la Unión Europea.
Como jefe de un Estado fuerte, no le afectan las críticas, como las llegadas desde la UE y EE.UU. por su actitud en el conflicto sirio. Sin embargo, en Rusia crece lentamente el descontento. Las fuertes subidas de precios de los alimentos que no se implantaron antes de las elecciones, se están comenzando a sentir ahora. Y entonces, espera la oposición, habrá protestas masivas ante el descontento de decenas de miles de personas.