Mitt Romney se pone al frente de la cruzada republicana contra Trump
INTERNACIONAL
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El magnate estadounisense amenaza una vez más con presentarse como candidato independiente
04 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Si me voy, todos esos millones de personas que me han votado se van a venir conmigo», dijo ayer Donald Trump repitiendo su amenaza de presentarse como independiente. Era su respuesta a la ofensiva de los republicanos contra su candidatura a cuyo frente se puso ayer Mitt Romney, figura influyente y con peso moral por ser el último candidato a presidente. El exgobernador de Massachusetts conminó a sus colegas a que rechacen la candidatura del magnate porque, dijo, «tendrá consecuencias graves para el partido y, sobre todo, para el país». En su duro ataque no ahorró calificativos despectivos: falso, farsante, xenófobo, misógino, codicioso, mentiroso, poco inteligente y matón.
«Déjenme que se lo diga claro: si los republicanos elegimos a Donald Trump como nuestro candidato, las perspectivas de un futuro seguro y próspero van a disminuir», subrayó Romney en su apasionado discurso en la Universidad de Utah. «Sus promesas están tan vacías como un diploma de la Universidad Trump», añadió en alusión a la institución creada por el millonario y cerrada por prácticas ilegales en el 2011.
Admiración por Putin
En otro momento recordó que Trump admira a Vladimir Putin mientras llama mentiroso a George W. Bush. Dio un repaso a los negocios ruinosos del multimillonario, antes de pedirle que muestre sus declaraciones de impuestos que, aseguró, «pueden contener una bomba». Trump prometió hace unas semanas que iba a hacerlas públicas pero después dijo que no podía porque Hacienda está auditándole. Eso no ha detenido los rumores sobre que incluirían datos que le desacreditaran ante los votantes como donaciones a organizaciones de planificación familiar.
«No tiene ni el temperamento ni el juicio para ser presidente», sentenció, antes de advertir de que perdería ante Hillary Clinton. El candidato del 2008, John McCain, se unió a las críticas de Romney y recordó una carta abierta firmada por 75 republicanos expertos en política exterior que también alertan sobre el riesgo de elegir al magnate.
Trump devolvió los golpes con la misma contundencia. «Es un fiambre», escribió ayer en un tuit sobre Romney. «Enseñar al Partido Republicano cómo perder hace cuatro años no fue suficiente», añadió refiriéndose a la derrota frente a Obama en el 2012, aunque sin mencionar que él lo apoyó.
Cada vez más críticos
Cada día son más los republicanos que expresan en público su malestar, mientras uno de los pocos de lo apoyan, el gobernador Chris Christie, dejó claro que no piensa dimitir como algunos le están exigiendo. La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, dijo: «Tengo que decirle a Trump que lo que él hace es lo que les enseño a mis hijos que no deben hacer en la guardería». Tom Delay, exlíder de los republicanos en el Senado, fue más lejos: «Destruirá al partido y, si llega a la Casa Blanca, destruirá al país». Para intentar evitar que eso ocurra, hay en marcha un plan B. Consiste en que el partido apoye a John Kasich y Marco Rubio en sus respectivos estados, Ohio y Florida, en los que el ganador se llevará todos los delegados, 66 y 99 respectivamente. Sin esos apoyos, Trump no lograría los 1.237 delegados necesarios para la nominación y se llegaría a una convención abierta en la que cualquiera podría ser elegido.
Donald Trump afrontó de madrugada un debate de los candidatos republicanos en la cadena Fox. Fue su primer cara a cara con la periodista Megyn Kelly, con la que se enfrentó en el primer debate y por cuya presencia decidió no participar en el siguiente. El que no estuvo fue el neurocirujano Ben Carson, que decidió retirarse de las primarias.
Clinton no se libra del caso de los correos electrónicos
Malas noticias para Hillary Clinton cuando acababa de arrancar su campaña hacia la Casa Blanca. Bryan Pagliano, que fue su ayudante cuando era secretaria de Estado y el hombre que configuró el correo electrónico privado que ella utilizó para asuntos oficiales, ha llegado a un acuerdo con el Departamento de Justicia.
Pagliano ha aceptado la oferta de inmunidad a cambio de colaborar con el FBI en la investigación. Esto quiere decir que no podrá ser acusado de ningún delito en el que pudiera haber estado implicado por esa causa y a cambio contará todo lo que sabe.
Pagliano ya había sido llamado a declarar pero se había negado a hacerlo invocando la Quinta Enmienda, es decir su derecho a no incriminarse. Tras hacerse público el acuerdo, la portavoz de campaña de la exsenadora recordó que Clinton estuvo en contra de la primera decisión de su ayudante de no declarar y que ahora se alegra de que sí vaya a hacerlo.
El escándalo saltó en el año 2014 cuando se supo que la exsecretaria de Estado utilizó durante sus tres años en el cargo su cuenta privada para recibir y enviar e-mails oficiales que incluiría información de alto secreto. Esta polémica ha salpicado su campaña desde el inicio aunque ella ha asegurado que no cometió ningún delito. Tampoco su contrincante en las primarias, Bernie Sanders, ha utilizado este asunto para atacarla.
Pero es indiscutible que la sombra de la investigación se cierne sobre su nominación a la candidatura de los demócratas tras ser la clara ganadora del supermartes. Algunos de sus compañeros políticos contemplan la situación con aprensión por la posibilidad de que el escándalo se amplíe cuando ella ya sea la candidata oficial y deje al partido sin alternativa.