Más de un millar de muertos tras una semana de combates en el sur de Siria
INTERNACIONAL

Los envíos de ayuda humanitaria se atascan mientras que drusos y beduinos se intercambian prisioneros
21 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Más de un millar de personas murieron —194 de ellas, civiles ejecutados— en la última semana de violencia sectaria en la región de Sweida, en el sur de Siria, entre combatientes drusos y beduinos, según el último balance del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. En concreto, los fallecidos confirmados serían 1.017, que se desglosan en 440 drusos muertos en Sweida, incluidos 104 civiles, con seis menores y 16 mujeres entre ellos. Las víctimas mortales entre las fuerzas de seguridad son 361, además de 18 beduinos y un miliciano libanés.
El Ministro del Interior sirio, Anas Jatab, aseguró que «después de días sangrientos en la provincia de Sweida, las fuerzas de seguridad lograron calmar la situación tras desplegarse en las regiones norte y oeste», donde «lograron imponer un alto el fuego» en la ciudad de Sweida, «en preparación para la fase de intercambio de prisioneros y el retorno gradual a la estabilidad en toda la provincia», la segunda etapa de la actual tregua.
Tensiones y masacres
Sin embargo, las tensiones no desaparecieron. El Ministerio de Exteriores sirio denunció que «las milicias ilegales leales a Hikmat al Hijri», el líder espiritual de los drusos, negaron la entrada en Sweida de un convoy que lleva preparándose desde el pasado miércoles y que integraban tres ministros y varios gobernadores sirios. Ahora mismo, solo ha podido entrar en la zona un despliegue humanitario de 32 camiones de la Media Luna Roja Siria. Tampoco pudieron entrar 20 ambulancias preparadas por el Ministerio de Salud para evacuar a los cientos de heridos por los combates.
Desde Washington, se pidió que sea un momento para la «unidad» después de estos choques. Hace dos días, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, también solicitó que las autoridades de transición sirias «deben contribuir a poner fin a esta calamidad utilizando sus fuerzas de seguridad para impedir que Estado Islámico y otros yihadistas violentos entren en la zona y cometan masacres» para poder entablar el proceso de diálogo nacional sin actores violentos. De momento, ese encuentro político se antoja complicado.