Antonia Sambola Ayala, cardióloga: «Muchas mujeres con infarto retrasan la consulta pensando que es ansiedad»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Antonia Sambola, cardióloga especializada en patología femenina.
Antonia Sambola, cardióloga especializada en patología femenina.

La experta señala que los factores psicosociales, como hacerse cargo de familiares enfermos, contribuyen a que las mujeres mueran más por patología cardiovascular

06 dic 2025 . Actualizado a las 17:22 h.

El corazón de una mujer no es igual al de un hombre. De media, puede pesar un 15 % menos en ellas, su volumen es un 20 % menor y sus arterias coronarias tienen un diámetro que equivale a tres cuartos del tamaño de su homólogo masculino. Y las diferencias no terminan aquí. Tanto las hormonas como los factores psicosociales asociados a la vida de una mujer contribuyen al hecho de que la patología cardiovascular (infarto e ictus) sea la primera causa de muerte entre la población femenina. Para la doctora Antonia Sambola Ayala, cardióloga formada en el Hospital Clínico de la Universidad de Barcelona y en el Hospital Mount Sinai de Nueva York, donde fue discípula del reconocido Valentín Fuster, este dato es alarmante. Fue, en resumidas cuentas, lo que la llevó a publicar El corazón de las mujeres (La esfera de los libros, 2025), una guía con todo lo que hay que saber para cuidar la salud de este órgano a lo largo de la vida.

—¿Cuáles son las principales diferencias entre hombres y mujeres en la consulta de cardiología?

—El dato más importante es que la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en la mujer, muy por delante del cáncer de mama. Sin embargo, existe muy poca consciencia sobre esta realidad, pero hay más muerte cardiovascular en las mujeres que en los hombres. Biológicamente las mujeres son diferentes de los hombres y existe una influencia hormonal que tiene una repercusión a nivel de la salud cardiovascular a lo largo de la vida de la mujer.

—¿Cómo se manifiestan estas diferencias?

—Por ejemplo, en mujeres en edad fértil, la existencia de un ovario poliquístico o de una menarquia precoz, una primera menstruación antes de los 12 años, supone tener un riesgo cardiovascular superior a una mujer que no tenga estas características. En el embarazo, patologías como la eclampsia, que es un trastorno hipertensivo, o la diabetes gestacional, son factores de riesgo cardiovascular. El embarazo conlleva una sobrecarga importante para el cuerpo, por tanto, si aparecen síntomas como palpitaciones o falta de aire, hay que consultar de inmediato. Después, la menopausia también aumenta los lípidos circulantes, el colesterol o los triglicéridos, aumenta el depósito de grasa alrededor del abdomen y aumenta la tensión, por lo que aumenta el riesgo cardiovascular.

—¿Cómo influyen las hormonas en el trabajo del corazón?

—Los estrógenos son protectores para la función endotelial, que es la función en el interior de los vasos sanguíneos. En la menopausia, la disminución del estrógeno hace que la mujer sea más proclive a tener enfermedades cardiovasculares. Por eso, las mujeres suelen tener enfermedad coronaria diez años más tarde que los hombres.

—¿Cómo podemos mitigar el riesgo durante la menopausia?

—En primer lugar, hay que cambiar el estilo de vida. Lo mejor es la dieta mediterránea y hay que reducir todo lo que tenga lípidos, o sea, grasas saturadas. Es decir: salsas, embutidos, quesos curados. Hay que hacer ejercicio dos o tres veces a la semana. La actividad física disminuye el riesgo cardiovascular. Tiene que ser adecuado a lo que a cada una le guste y a sus posibilidades, pero caminar una hora al día no es suficiente. Se tienen que hacer ejercicios de fuerza desde el principio, porque todo esto se va acumulando a lo largo de la vida y empezar a los 60 años está bien, pero si se empieza mucho antes, muchísimo mejor. Esto hace que los músculos y las articulaciones estén en una situación saludable y también el corazón. Así tenemos menos riesgo de tener aterosclerosis.

—En el libro aborda las desigualdades de género en el diagnóstico, en el tratamiento y hasta en la investigación en enfermedad cardiovascular. ¿Cómo operan estas desigualdades?

—Las desigualdades son muy patentes. Muchas veces hay mujeres que vienen con un infarto y habían acudido días antes o meses antes por un dolor en el pecho que era una angina, pero que no ha sido diagnosticada y por tanto no se ha dado tratamiento, dando lugar al infarto. A veces, llegan con un infarto grave porque retrasan la consulta pensando que es ansiedad. Por eso es importante como paciente organizar mentalmente la información que le vamos a explicar al médico para que entienda bien lo que nos está pasando. Hay que describir los síntomas de forma objetiva. Por parte de los profesionales, hay que realizar las mismas pruebas que se harían a un hombre: primero un electrocardiograma y después otras pruebas adicionales. Si no tenemos un diagnóstico correcto, no podremos tener un tratamiento correcto y las consecuencias pueden poner en riesgo la vida de la paciente. Un número no despreciable de infartos acaban en muerte.

—¿Qué errores afectan a la salud cardiovascular de las mujeres?

—Normalmente, la mujer cuida más su salud reproductiva. Va al ginecólogo, se examina las mamas y es consciente de esta prevención. Pero en salud cardiovascular, no ocurre lo mismo, si bien es fundamental. Luego, el mito de que las mujeres tienen síntomas de infarto diferentes a los hombres es cierto a medias. El dolor en el pecho aparece tanto en hombres como en mujeres en un 80 % de los casos. Lo que pasa es que las mujeres tienen síntomas adicionales, como vómitos o náuseas. Mientras que los hombres tienen más dolor entre las escápulas, por ejemplo. Pero esto hace que las mujeres tengan una cierta confusión sobre cuándo tienen que consultar, porque se les dice que su infarto es diferente. Este es un mito con el que hay que acabar.

—¿Cómo influyen los factores psicológicos y sociales en el sistema cardiovascular de la mujer?

—Las mujeres tienen más tendencia a la ansiedad y tienen más depresión. Probablemente no sea por su biología, sino por situaciones muy persistentes, como el hacerse cargo del cuidado de familiares mayores o estar sujetas a situaciones de violencia machista en algunos casos. Esto puede desencadenar problemas cardiovasculares porque son situaciones de un estrés muy importante y sostenido en el tiempo, que pueden producir alteraciones.

—¿Cómo se puede prevenir la enfermedad cardiovascular en la vejez?

—España es uno de los países que tienen la esperanza de vida más larga del mundo y las mujeres viven más. Algo muy importante en las personas mayores es la pérdida de la capacidad de la movilidad y esto en ellas es muy patente, muchas tienen problemas de movilidad desde incluso diez años antes de su muerte. Esto se puede evitar previniendo la osteoporosis, realizando controles y sobre todo haciendo ejercicio físico de fuerza de manera mantenida a lo largo de los años. También es muy importante la nutrición, sobre todo, tener una ingesta de proteínas adecuada. Pero las pensiones en España son muy bajas, especialmente en las mujeres, muchas de ellas no han trabajado fuera del hogar y esto repercute en su nivel económico y, por tanto, en la calidad de su dieta.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.