Los robos de castañas se disparan en soutos de Chantada y Carballedo

Las transformadoras denuncian que la venta en negro incentiva el furtivismo

Los soutos más accesibles son el principal objetivo de los furtivos
Los soutos más accesibles son el principal objetivo de los furtivos

MONFORTE / la voz

La temporada de la castaña está en marcha en los soutos del sur de la provincia de Lugo. Para muchas familias, la recolección de ese fruto otoñal constituye una importante fuente complementaria de ingresos. Una «paga extra», como la define un productor de Chantada, que muchas veces se frustra como consecuencia de las incursiones de los furtivos. Por la abundancia de castaños, y la accesibilidad y mayor cuidado de las fincas donde se encuentran, esa comarca parece ser uno de los principales escenarios de los expolios.

«Hai dou anos non collemos practicamente nada», apunta José López, propietario de un souto de la parroquia chantadina de Muradelle, en las proximidades de la sierra de O Faro. No fueron ni la avispilla ni los imponderables de la cosecha los que le dejaron sin producción: si se quedó sin castañas fue por demorar la recogida. «Veñen con furgóns e se te descoidas quedas sen unha», dice este productor, conocido en la zona por el apelativo de Roxo.

Los robos de castañas traen en jaque a muchos recolectores en la comarca de Chantada, que estos días procuran que haya siempre alguien en el souto para evitar sorpresas. En las aldeas todo el mundo se conoce. Sabe qué coche tiene cada quien y hasta la hora a la que va a pasar por un determinado lugar. Si aparece un vehículo desconocido por las pistas de uso agrícola, especialmente si se trata de una furgoneta, salta la voz de alarma. «Este ano a castaña págase pouco, a euro o quilo. Pero se das xuntado catro sacos son cen euros», explica José López.

El expolio de los soutos parece tener especial incidencia en el vecino municipio de Carballedo. Las proximidades de la carretera de Cea, según cuentan los vecinos, se convirtió en los últimos años en zona de alto riesgo por la incidencia de este tipo de furtivismo. «Un día vai pasar algo, porque xa hai xente que leva a escopeta de caza cando vai recoller as castañas», comenta una mujer en Milleirós.

Grupos organizados

No se trata de urbanitas que se lleven a casa un par de bolsas e castañas, sino de grupos organizados que comercializan el botín en el mercado negro. «Esto es un problema serio que los que hacemos bien las cosas llevamos denunciando hace tiempo. Las castañas las roban para venderlas en negro y eso pasa porque hay quien compra en esas condiciones», dice Miguel Areán, de la firma Castañas Naiciña, un negocio familiar con sede en Chantada que actualmente exporta sus productos a varios países.

Los frecuentes expolios de castañas a pie de souto, e incluso robos de sacos listos para su venta, motivaron en el año 2017 el posicionamiento de los profesionales del sector. La indicación geográfica protegida Castaña de Galicia y la Asociación de Productores y Exportadores de Productos Silvestres de Galicia pidieron entonces una reunión con representantes de la Consellería de Medio Rural y la Guardia Civil para tratar sobre este problema.

A los productores legalizados les llegan en ocasiones vendedores «sospechosos» de castañas que desaparecen con sus furgonetas en cuanto les piden un DNI y un número de cuanta para formalizar la compra. La venta en negro, según denuncian, se lleva a cabo muchas veces a plena luz del día y mediante camiones estacionados en el centro de las poblaciones.

Pese al revuelo suscitado en las últimas jornadas en la comarca de Chantada, los expolios de los soutos no suelen traducirse en denuncias. Fuentes de la Guardia Civil animan a los afectados a informar de esos los hechos aunque no tengan constancia de la identidad de los autores.

La orografía y el abandono del bosque hacen menos atractiva la montaña

Una opinión común asocia la proliferación del furtivismo en los soutos a la anterior crisis económica, tras la que también se sucedieron los robos en aldeas de la comarca de Chantada«Empezaron a aparecer furgóns que levaban toda canta chatarra atopaban e co tempo non quedou unha cociña de ferro nas casas que están pechadas nos meses de inverno», dice un vecino de Camporramiro. Los robos en las viviendas fueron disminuyendo, pero el expolio de la cosecha de castañas parece ir en aumento.

La zona de Chantada reúne, según los afectados, condiciones que facilitan el expolio de los soutos. Se sitúan en lugares bien comunicados y fácilmente accesibles en coche, se extienden por amplias superficies, suelen estar limpios de maleza y ocupan terrenos llanos. El problema de los robos de castañas no se da, al menos a ese mismo nivel, en zonas productoras de montaña como O Courel con peores condiciones orográficas.

Mucho bosque, poca gente

«Nós non deixamos o tema da castaña, pero o tempos un pouco de lado porque non hai moita produción. Hai moitos soutos, pero pouca xente que os atenda. Por iso traballamos cada vez máis con queixos e outras conservas, como marmeladas ou cogomelos», señala Daniel Arza, de la empresa Caurelor.

La avispilla y las enfermedades del castaño está teniendo más incidencia soutos de las zonas de montaña, donde el despoblamiento también merma la producción. Los trabajos de poda escasean y, al igual que sucede en O Incio y A Pobra do Brollón, las zarzas dificultan el acceso y la recogida del fruto.

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Los robos de castañas se disparan en soutos de Chantada y Carballedo