El plan de la muralla propone eliminar la gruta con la réplica de la patrona de Monforte
LEMOS
La capilla fue excavada hace 23 años al pie de la antigua fortaleza para instalar la imagen
10 feb 2026 . Actualizado a las 19:14 h.Un acuerdo plenario zanjó en cuestión de minutos años de dimes y diretes sobre la titularidad de la muralla medieval de Monforte. En la primera sesión del año, el Ayuntamiento se decidió a incorporar al catálogo de inmuebles municipales la práctica totalidad de los 800 metros de perímetro de este monumento catalogado como bien de interés cultural. Al aceptar la propiedad de la antigua fortaleza, asumió también la responsabilidad de impulsar la recuperación gradual de los muchos tramos que siguen todavía abandonados a su suerte. La pregunta, a estas alturas, parece obligada: ¿por dónde empezar?
La hoja de ruta, paradójicamente, está definida desde hace tiempo. Concretamente desde el año 2008, cuando la Xunta recibió el plan director para la recuperación del recinto amurallado de Monforte que había encargado a un estudio de arquitectura especializado en patrimonio. El documento sugiere que el tramo de la Torre dos Cregos, por la confluencia de diversos factores, sería idóneo para espolear la reconstrucción de la fortaleza. Ese nuevo impulso se daría, eso sí, a cuenta de la desaparición de la gruta artificial que se excavó hace más de veinte años en esa zona y que alberga en su interior una réplica de la imagen de la patrona de Monforte.
Solo las situaciones límite desembocaron hasta la fecha en intervenciones destinadas a la restauración de la antigua fortaleza del conjunto monumental de San Vicente. Esa regla se cumplió en el 2006, cuando la Xunta invirtió alrededor de 275.000 euros en la reconstrucción del tramo de muralla más próximo al Torreón do Cárcere Vello. Cinco años antes, se había desmoronado sobre la calle de Santo Domingo y la parte de la estructura que había resistido en pie permanecía apuntalada desde entonces.
Otra situación de riesgo
Otra actuación también de urgencia, aunque a menor escala que la anterior, evitó en el 2004 el derrumbe la Porta Nova. La intervención de la Consellería de Cultura se hizo precisa en aquel momento tras la aparición de una aparatosa grieta en la cara interna del arco superior. Los problemas de estabilidad en la puerta de acceso al burgo medieval, una de las dos que se conservan en la actualidad, no desaparecieron con ese apaño, advierten los autores del plan.
De la incorporación de la muralla al inventario municipal de bienes cabe suponer que su restauración dejará de estar supeditada a ese tipo de episodios extremos. «Se damos este paso é para algo. Algo vai cambiar, que ninguén o dubide», aseguró el alcalde, José Tomé, cuando fue aprobado ese acuerdo. Poco después, en marzo de este año, se incorporaron al presupuesto 1,2 millones de euros procedentes de los remanentes de tesorería para una «importante actuación en el casco histórico», enfocada previsiblemente a la recuperación de la fortaleza que corona el monte de San Vicente.
Paradores baraja desde hace tiempo restaurar la Torre dos Cregos, que forma parte de la cesión que hizo al Estado la Casa de Alba para la puesta en marcha del alojamiento turístico. El plan director concluye que este tramo presenta muchas ventajas para una intervención, entre ellas que la muralla atraviesa en todo su entorno parcelas de titularidad pública. Los técnicos consideran factible la consolidación de los restos localizados en el entorno de la Torre dos Cregos, así como la posible restitución de ciertas zonas «para dar coherencia a la composición del lienzo». Esa misma congruencia aconseja eliminar «la construcción y el resto de elementos equívocos existentes en la falsa gruta del Campo da Virxe».
Un desplome en su estreno poco antes de la llegada de la procesión del Martes de Pascua
El proyecto de construcción de la capilla del Campo da Virxe se dio a conocer mayo de 1997. El entonces alcalde, Nazario Pin, lo había presentado previamente a la cofradía de la Virgen de Montserrat y a los monjes benedictinos que todavía ocupaban el monasterio de San Vicente, donde ahora se ubica el Parador de Turismo de Monforte. El gobierno municipal de la época entendía que la capilla podía ser un atractivo más con vistas a la futura apertura del alojamiento del conjunto monumental.
La cavidad en la que se ubica una réplica de la Virgen de Montserrat tiene cuatro metros de ancho por algo más de cinco de alto y en su acondicionamiento se invirtieron cerca de tres millones de las antiguas pesetas. Los responsables municipales consideraban que la idea sería bien acogida por los fieles, que así podrían cumplir con su devoción por la patrona incluso cuando la iglesia de San Vicente permaneciese cerrada al culto.
Aplastaron la valla
La capilla del Campo da Virxe, sin embargo, no se estrenó con muy bien pie. En abril de 1998, cuando la procesión del Martes de Pascua se dirigía allí con la verdadera imagen de la patrona para la ceremonia de bendición de los campos, varias piedras de gran tamaño se desprendieron al pie de la gruta y aplastaron la valla de protección. Desde entonces, no hay constancia de nuevos desplomes por la inestabilidad de la ladera.
El Campo da Virxe albergó hasta comienzos del siglo XX, aunque ya en un estado absoluto de ruina, la desaparecida ermita de Nosa Señora dos Campos, construida en 1579.