Crónica | Casi 2.000 kilos vendidos en cuatro horas Pocos se resistieron ayer a no parar en Pedrafita para comprar un queso de O Cebreiro. La lluvia no pudo con la feria, que con diecinueve años a cuestas, registró un lleno total
26 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El último Año Santo dejó un buen recuerdo entre muchos peregrinos. Ayer, algunos volvieron a O Cebreiro a comer caldo y a recordar anécdotas. No perdonaron una visita a la Feira da denominación de orixe protexida do Cebreiro, que el año que viene cumplirá veinte años. Sus organizadores saben que es el mejor escaparate del queso artesano natural de la frontera galaico-leonesa, y que hoy ya se puede elaborar en trece concellos de la provincia. Gentes de distintas procedencias agotaron los suministros. La A-6 llevó a Pedrafita a cientos de compradores que tuvieron dos opciones: comprar queso etiquetado y de productores inscritos en el consello u otras piezas elaboradas en domicilios particulares. De los 30.000 kilos de queso que declara anualmente el Consello Regulador ayer se vendieron casi 2.000. En la nave oficial de esta denominación las piezas más pequeñas, de quinientos o seiscientos gramos, se vendieron a 4,5 euros, y por las grandes, que superaban el kilo de peso, los compradores pagaron ocho euros. Mientras, en el Centro de Artesanía las queixeiras que producen fuera de este órgano fijaron el precio entre los cuatro y los ocho euros. Para muchos, principalmente los alojados en casas de turismo rural de la zona, la feria sirvió como un aliciente para completar las actividades de un fin de semana vacacional. Otros, optaron por desplazarse directamente desde A Coruña, pero esta vez no para repetir la experiencia de hace apenas un mes y disfrutar de un paisaje nevado. También hubo terceros que, de regreso a Madrid, pararon a repostar fuerzas y a hacer víveres caseros, que deberán durar hasta el retorno. En muchos casos, no será hasta el verano. Los operarios del Ayuntamiento de Pedrafita apuraron las horas en los últimos días para remozar la nave donde, además de los quesos del consello, se vendieron fabas de Lourenzá, miel gallega, embutidos, pan de Nullán, productos leoneses, vascos y de Extremadura, y más queso, pero éste de la parroquia vilalbesa de San Simón. Las obras consistieron en la ampliación del local y el acondicionamiento del suelo. De esta actuación se felicitaba ayer el regidor, el socialista José Luis Raposo Magdalena, quien aseguró que el éxito de público obligará el próximo año a prolongar la feria durante dos días, al tiempo que destacó la presencia de treinta artesanos en la celebración. Para el regidor, la feria «é o mellor escaparate que ten o queixo, tanto para os compradores galegos como para os de fóra». La misma idea la comparte Encarna Lago, que defiende la importancia de potenciar la denominación de origen. Para ello, se han puesto en marcha múltiples iniciativas que van desde cómics hasta folletos informativos en cuatro idiomas. Próximamente se divulgará un recetario de cocina, en el que las mujeres rurales de O Incio colaboraron aportando 200 recetas. Con la incorporación de nuevos concellos a la zona de producción -Láncara, Baleira, Samos y Castroverde- el consello busca aumentar la producción, cuyo 90% se consume en Galicia. El resto, como exquisiteces, se comercializa en las capitales nacionales y europeas. Satisfechos con el éxito cosechado en la feria, los organizadores reconocen la necesidad de que Política Agroalimentaria colabore en la potenciación del producto, considerado en 1780 el cuarto queso más caro de Europa. El premio de un fin de semana en una casa de turismo rural fue para Anxos Orgueira Viqueira, de A Coruña.