En directo | Bosques sin Fronteras se desplaza a O Corgo Miembros de una oenegé internacional estudian en las orillas del Miño los efectos de la corta de árboles autóctonos, algunos de ellos centenarios
18 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El cuco no tardaría en llegar hasta nuestros oídos cuando abrió la tarde, allí donde un espacio -que algunos pretenden sea declarado Patrimonio Natural- se dice amenazado debido a la tala de algunas especies autóctonas. Nos referimos a la zona de A Fervenza, donde el Miño humedece esas tierras pertenecientes al ayuntamiento de O Corgo. La zona destaca por su enorme belleza y parejo a ello, por la tranquilidad que infunden los numerosos carballos centenarios, supervivientes al progresivo abandono del campo, la sustitución de robles por pinos y la tala, a veces indiscriminada. ¿Pero hay motivos reales para la alarma? Los propietarios de la casa de turismo rural A Fervenza, a través de un sindicato agrario, llevan tiempo llamando a la concienciación de lo que ellos consideran alarmante, cual es la tala de algunas especies autóctonas, algunas centenarias, en la zona, especialmente robles. Norman Pérez, uno de los propietarios de aquélla, recuerda que ya «no es lo que era hace tan solo diez años», cuando aún no se habían producido, no ya estas últimas, sino anteriores talas, bien perceptibles en la zona. No obstante, en esta ocasión la zona destruida y que por lo visto más preocupa, apenas alcanza una hectárea de terreno, aproximadamente. Cierto es que dicha población daba contenido y sombra a uno de los caminos convertidos en ruta de senderismo, algo que añade atractivo a lo que es un espacio natural que forma parte de la Reserva da Biosfera Terras do Miño, no así, en cambio, de la Red Natura ni está incluido en los programas Life. Sin embargo, a pesar de algunos temores venideros, no parece ni se sabe que las talas por el pie hayan sido ilegales. Ni se asoma tampoco otra razón para ello que la de que el propietario obtuviera un dinero a cambio, aunque nunca habría ser igual al valor incalculable de algunos de los árboles desaparecidos. Ecologistas en la zona Atraídos por la preocupación de alguno de sus más de 1.500 colaboradores, partiendo de Madrid y después de recorrer parte de la carretera que une a Lugo con O Páramo, hasta el lugar se han acercado algunos integrantes de Bosques Sin Fronteras, inmersos desde hace algún tiempo en un proyecto que denominan Árboles: leyendas vivas, patrocinado por Repsol y otros. Siempre acompañados por Norman Pérez, los expedicionarios estudiaron la zona donde, como se ha dicho, han sido taladas algunas especies. «Sin duda alguna era centenario y estaba impecable», asegura con rotundidad delante de donde se produjo una de las últimas talas la que es ingeniera forestal, Susana Domínguez. «La gente debe saber que tiene aquí algo, un patrimonio, que nadie más posee y que si faltase cambiaría el PH de la zona», sentenció aquélla, quién también abogó por la conservación de la forma tradicional de explotación del monte. Más adelante, pertrechada con su cámara, la cinta de medir y en su mano un bloc de notas, la directora del proyecto, Susana Domínguez, se mostraba así de sorprendida una vez situados en la zona rayana a la de As Insuas. «Es incluso más bonito de lo que yo pensaba», afirmó con leve sonrisa de sus labios. No en vano había descubierto algo que dijo haber visto pocas veces: una pequeña laguna en el interior de una carballeira cuyos robles, algunos miden hasta 20 metros de alto y tienen un ancho de más de 3 metros. Refiriéndose al lugar, «es como una residencia de ancianos», poetizó Ezequiel, otro de los expedicionarios, éste fotógrafo, aún maravillado por lo que acababa de inmortalizar su cámara: a un visón atravesando una desviación del río. Él mismo, aunque en otro momento, me enseñaría a distinguir entre un milano negro y uno real, ambas aves rapaces fácilmente detectables en la zona. No caben medias tintas: un tesoro natural. El problema será ahora y en adelante conjugar esto con el también llegítimo derecho de los propietarios de los robles.