La ministra de Educación evocó sus vínculos con la villa en el pregón de las fiestas
03 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.En Ribadeo ya se vive el ambiente de las fiestas patronales, iniciadas anteayer y que continuarán entre el miércoles y el domingo. Minutos después de la una tarde de ayer, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, ministra de Educación y Ciencia, abrió oficialmente los festejos con un pregón en el que repasó los estrechos lazos que desde su infancia la unen a la localidad. Tras echar la vista atrás tomando como referencia el libro Ribanova , de su abuelo Leopoldo Calvo Sotelo, auguró que Ribadeo «ahora será también capaz de acumular pasado y presente, y de mirar hacia el futuro».
Numeroso público siguió su alocución en un auditorio municipal al que también acudieron el alcalde ribadense Fernando Suárez y los portavoces de los tres grupos de la oposición. Mercedes Cabrera comenzó pidiendo ser escuchada «como a cualquiera que se hubiera dejado encandilar por esta ciudad», dado que su condición de ministra «no me parece lo más relevante en este acto». Hilvanó su discurso con «lo más sincero, mi homenaje particular: contar cómo he disfrutado aquí».
La ministra recurrió a Ribanova para resumir el pasado de Ribadeo entre 1800 y principios del siglo pasado. Dividió en tres las etapas que atravesó la localidad: la naviera, cuando «poderosas casas armadoras sostenían una importante flota que recorría todos los mares»; la industrial, cuando un yacimiento de hulla descubierto a 40 kilómetros llevó a la localidad a «olvidar el mar para aproximarse a la carretera»; y la de las primeras décadas del siglo pasado, cuando «volvía su vista al mar, de donde recibía una poderosa inyección optimista» con el capital enviado por los indianos.
Para Mercedes Cabrera, ese Ribadeo era «mucho más parecido al que yo conocí, cuarenta años más tarde, que a éste de hoy, otros cuarenta después». Tras describir sus vivencias estivales en la casa ribadense de su abuela, recordó que en la capilla de esa residencia se casó con Alfredo Deaño, con quien, dijo, «descubrí otro Ribadeo; con él y con su tío Dionisio Gamallo».
Mantiene estrechos vínculos con la localidad, adonde acude «siempre que puedo para ver cambiar, crecer, desbordarse» un Ribadeo que hoy «es un gran centro comercial, de servicios y portuario (...); ha crecido y crece, crea riqueza, atrae turismo, suena». Un potencial que para Mercedes Cabrera persistirá sin «abandonar su historia».