Como quien no quiere la cosa, la Diputación está llevando a cabo una serie de cambios en responsables de áreas y servicios que habían resultado demasiado polémicos incluso antes de que se hiciesen cargo los actuales responsables políticos. Primero fue el ingeniero jefe del Servicio de Vías y Obras, Alberto Fernández , cuyo nombre salió a la palestra a raíz de la Operación Muralla, proceso abierto por el anterior fiscal jefe de la Audiencia Provincial. El aludido técnico fue sustituido por Fernando Planas , tras hacerse cargo del área el diputado Manuel Martínez .
A tenor del último Boletín rumorológico provincial , el siguiente que perderá al menos parte de sus amplios poderes será el todavía jefe de Recursos Humanos, Pedro Luaces . De acertar el citado boletín oficioso, este funcionario de alto nivel y no menor retribución se quedará sin el área de personal, aunque conservará la de formación. El recorte de plumas que probablemente le aplicará en las alas su jefe político, Melchor Roel , le afectará a la participación en los tribunales de todo tipo de pruebas, actividad que tiene remuneración complementaria y en la que era habitual su presencia. Sin embargo, seguirá organizando los cursos y actividades formativas para el personal provincial y para los concellos, «que no está nada mal», según señalaba ayer una persona, aunque probablemente no dispondrá de los poderes casi plenipotenciarios que tuvo en épocas más gloriosas de su carrera profesional.
Además de los cambios ya formalizados con anterioridad y de los dos arriba citados, Ramón Arias Roca , responsable del área de Arquitectura y Urbanismo, podría ser el tercer cambio y segundo en la parcela de la que está a cargo Manuel Martínez. Las retribuciones brutas anuales de este funcionario lo situaban en la élite de la entidad en los últimos años de la etapa de Francisco Cacharro , junto con el secretario y el jefe de recursos humanos, a pesar de que por su titulación no le puede ser reconocido el nivel máximo.
El fuerte enfrentamiento que mantuvieron al final de la anterior etapa el secretario, Faustino Martínez , y el interventor, José Ferreiro , quedó en parte desactivado con la pérdida de competencias de ambos, tras el nombramiento de Rosa Abelleira y de José Mourelle Cillero , hasta hace poco interventora y asesor jurídico del Ayuntamiento de Lugo, que pasaron a reforzar la Secretaría General y la Intervención, en estrecha colaboración con Gómez Besteiro . Como previsiblemente ocurrirá con Luaces, Ferreiro se quedó sin la importante área de intervención.
El cambio de gobierno también implicó los inevitables cambios de caras, pero determinados hábitos se mantienen. Una persona que no gozaba de la confianza de los anteriores gestores, afirmaba hace pocos días que ahora se sigue sintiendo vigilada, sentimiento compartido por otros funcionarios, incluso algunos que nunca ocuparon puestos polémicos. Desde hace meses son frecuentes las patrullas por los pasillos y despachos de San Marcos del que un trabajador de la casa denominó «comisariado político», nombrado con cargo a los acuerdos del pleno de reorganización, que «tiene tendencia a ver en cada uno de nosotros a un enemigo». Lo peor de todo es que esa supuesta labor de control puede burocratizar todavía más la ya de por sí burocratizada institución, e incluso dificultar la puesta en marcha de proyectos.