El sumario del doble crimen de O Ceao, sin resolver 14 años después de ocurrido, revela detalles desconocidos hasta el momento. En el voluminoso expediente puede arpeciarse, entre otras cuestiones, que un agente de la Guardia Civil fue investigado por los hechos. Se trata de un guardia que ejerció durante cierto tiempo en Lugo y que, posteriormente, se marchó a un acuartelamiento de Cataluña.
Este agente, según diversas fuentes, supuestamente estaba vinculado con una persona sospechosa con la que sería socia en un negocio de hostelería. Los investigadores, sin embargo no debieron llegar a ninguna parte con las pesquisas porque nada consta en el sumario que está en posesión de la Audiencia Provincial de Lugo.
En su momento, el juez que se ocupaba del caso ordenó, mediante un exhorto, que representantes de las fuerzas de seguridad abrieran la taquilla del guardia, cuando ya estaba ejerciendo en Cataluña y revisaran su interior. Los investigadores hallaron, entre otras cosas, numerosas piezas de armas, concretamente cañones, culatas, agujas percutoras, entre otros elementos. Todo este material fue enviado a los servicios de balística a Madrid.
El objetivo era tratar de saber si podría haber alguna coincidencia con los casquillos del 9 parabellum que fueron recogidos en el autoservicio Cash Récord del Polígono de O Ceao en las últimas horas de la tarde de 30 de abril de 1994 tras haberse cometido el doble crimen de la cajera del negocio, María Elena López Rodríguez y el reponedor Esteban Carballedo Teijeiro, de 26 años.
Complemento a las armas
Posiblemente el juez por aquel entonces del caso quiso, con el exhorto de investigar al guardia, complementar otra orden de hacer una revisión de todas las armas del 9 corto que había en aquel momento en la provincia, entre ellas las de la Guardia Civil, las de la Policía Nacional y las que utilizaban para la competición algunas personas que formaban parte de la Federación Lucense de Tiro Olímpico. Se da la circunstancia de que sí fueron revisadas por balística las de los tiradores aficionados y un buen número de las de la policía y la Guardia Civil, pero no todas o por lo menos no consta así en el sumario.
Los familiares de las víctimas, cuando conocieron que esta orden había sido cumplida solo en parte, mostraron una gran extrañeza, aunque no se sorprendieron porque, dijeron, está en línea con la deficiente investigación llevada a cabo en los momentos más clave del caso.
El doble crimen estuvo en tantas manos que los parientes directos de los fallecidos están desconcertados. Uno de ellos recordaba ayer que por el juzgado instructor habían pasado por lo menos media docena de jueces en este tiempo. Lo mismo ocurrió en comisaría. Hubo cambios de comisarios y en la brigada judicial.
María Isabel López, hermana de la cajera asesinada, destacó que, pese a todas las adversidades, no tenían previsto bajar la guardia en ningún momento hasta lograr avances.