Héctor García y Roberto Morentin han sido jugadores de peso en las tres últimas temporadas del Breogán. Algo que se refrenda con el hecho de haber ejercido la capitanía del conjunto celeste. Son amigos, y tras compartir vestuario en tierras lucenses (hace dos cursos), vuelven a coincidir en el norte de África. Allí son referentes del Melilla, uno de los tres equipos que encabezan la clasificación de la LEB Oro, invictos, y que el viernes juega en el Pazo Universitario.
«Tengo muchos más recuerdos buenos que malos», destaca Morentin, que firmó este verano por los melillenses. Reconoce que se trata de un partido especial para él, en una ciudad en la que ha dejado «muy buenos amigos». Una situación similar siente García, aunque su paso por Lugo se viva más en la distancia. «Será una ocasión para el reencuentro con mucha gente», dice el alero madrileño.
Hace un año
Lo cierto es que los duelos entre celestes y norteafricanos se han convertido en citas de alto voltaje. Justo hace un año (se cumplió el 18 de octubre), el Melilla ganaba en el Pazo, en un partido envuelto en la polémica y que será recordado por el encontronazo camino de los vestuarios entre Raúl López y Diego Ciorciari, hoy en el Menorca. Y que levantó una polvareda que tuvo repercusión nacional. Tanto Roberto Morentin como Héctor García vivieron aquella situación en primera persona, aunque cada uno en un bando; abominan de lo sucedido, y esperan que no salten de nuevo las chispas de entonces. «Esta vez tiene que ser lo más deportivo posible. No se puede fomentar la violencia, y esperemos que no se repita nunca más», pide García. «Hay que quitarle hierro a aquella situación», apoya, conciliador, su compañero.
No saben se cuál será el recibimiento de la afición. Ambos salieron por la puerta de atrás del Breogán, y el club ya está a cero con ellos. El año pasado Héctor fue pitado, aunque prefiere restarle trascendencia al hecho. Morentin explica su punto de vista: «Yo me sacrifiqué por el equipo, y espero que la gente lo sepa ver. Se tratará de un momento bastante emocional».
Amigos y compañeros
García y Morentin comparten una amistad que se remonta al año que coincidieron en el Alicante, en la ACB (en la temporada 2004-2005), y referendaron en Lugo. «Para mí ha sido muy bueno que él estuviera aquí, porque siempre tengo las puertas de su casa abiertas», reconoce Morentin. «Nos entendemos muy bien», corrobora García.